Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá: Un Informe con Fallas Metodológicas y Sin Validez Científica 

Juan Antonio Jované de Puy

Movimiento Vigilia Nueva Soberanía

Introducción

Este trabajo tiene como objetivo realizar un análisis crítico del Informe Final de la Auditoria de la Mina de Cobre Panamá (2026). Se tiene conciencia que el mismo se realiza en el contexto de un ambiente caracterizado por una intensa y costosa campaña propagandista, basada, a nuestro parecer, en un conjunto de narrativas míticas, destinada a intentar convencer a la población de las supuestas ventajas económicas de la reapertura de la mina de Donoso. En esta participan, definitivamente, diversos órganos del Ejecutivo, que entienden que cuando el Estado busca iniciar una acción poco popular, debe involucrarse preventivamente en una campaña para manipular la opinión pública.

Nuestro análisis se inscribe, entonces, en el espacio de la confrontación de las ideas, entendido como un ámbito de enfrentamiento de diversas Visiones, las cuales no son independientes de los intereses materiales concretos, ya sea de los sectores dominantes o de los sectores mayoritarios de la población. En este caso, quienes nos colocamos desde la perspectiva de las mayorías y el ambiente, entendemos que nuestro instrumento fundamental en el debate es la verdad científica.

Teniendo en cuenta la importancia que tiene la metodología en la validación del contenido de un trabajo, se escogió hacer un análisis de la metodología que rigió en el Informe Final de la Auditoria de la Mina de Cobre Panamá. El resultado concreto a que se llegó es que la misma carece de un contenido científico capaz de validar las conclusiones del mismo.

Luego del presente acápite se introducen otros tres, con el fin de demostrar nuestra hipótesis. En el primero de estos se hace un análisis crítico de algunos aspectos generales de la metodología bajo escrutinio. En el segundo, la crítica se profundiza hacia elementos más específicos, que guardan relación con el análisis de los aspectos ambientales adversos. Finalmente se introduce una conclusión original.

Elementos Generales

Con el fin de evaluar el informe final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá, resulta útil hacer una primera referencia dedicando el análisis al Tomo 08 del mismo, titulado Escala de Conformidad / Cumplimiento. La razón de esto es que en el mismo se encuentran una serie de elementos metodológicos, de cuya validez depende la valoración crítica del resto de dicho Informe Integral. En lo que sigue presentamos lo que, a nuestro juicio, son algunas las principales falencias del texto que buscamos analizar.

Lo primero que llama la atención es el intento de traducir todo a variables cuantitativas. En concreto en el documento bajo análisis se adelanta que: “metodológicamente, el análisis integral de estas variables implicó un proceso técnico especializado orientado a determinar su conformidad y cumplimiento de manera objetiva y trazable, transformando criterios cualitativos en variables cuantificables. En este contexto, el Equipo Auditor estructuró una escala técnica para la cuantificación de las variables objeto de auditoría en un entorno de minería metálica a cielo abierto, en el que intervienen subprocesos que abarcan desde la exploración geológica hasta la liquidación del producto” (p. 22, subrayado nuestro, J. J.).

Este tipo de enfoque, en el que todo se reduce a la cuantificación de variables ha sido ampliamente criticado en la reciente literatura dedicada a la ciencia económica. Este es el caso del trabajo de George Ackerlof (2020), publicado con el título de Sins of Omission and the Practice of Economics (Journal of Economic Literature, 58(2), Usa.

En este importante artículo Ackerloff, quien recibió el Premio Nobel de Economía en el 2001, llama la atención sobre la inconveniencia de intentar reducir todo a la llamada ciencia dura, en la que se minimiza la importancia de los factores cualitativos, que no pueden ser cuantificables y no son reductibles a modelos matemáticos estrictos, de manera que son considerados ciencia blanda. Concretamente argumenta que: “Este sesgo conduce a “pecados de omisión” en los que la investigación económica pasa por alto temas y problemas importantes cuando resultan difíciles de abordar de manera “dura”” (p.405). 

Dicho esto, resulta que cabe observar un doble problema en la metodología del Informe Final. En primer lugar, resulta que una buena parte de los impactos ambientales difícilmente se pueden reducir a una escala cuantitativa única. Sobre todo, porque no pueden ser reducidos a una simple valoración crematística, es decir a dólares y centavos. No son pocos los autores que han llamado la atención sobre esto. Un ejemplo paradigmático en este caso es el libro de Frank Akerman y Lisa Heinzerling titulado Priceless (2004, The New Press, USA). En esta obra los autores demuestran como es imposible reducir a un simple valor cuantitativo – crematístico a elementos como la pérdida de vidas humanas, el costo subjetivo de una enfermedad y la desaparición de una especie viva. Obviamente se trata de riesgos necesariamente vinculados con la actividad relacionada a la minería metálica a cielo abierto.

En segundo lugar, como también han señalado diversos autores, existen múltiples criterios para evaluar los impactos y problemas ambientales, lo que ha dado lugar a los llamados métodos multicriterio de evaluación ambiental. En este caso un autor paradigmático es Joan Martínes Alier, en sus diversos análisis cobre los conflictos ecológicos – distributivos. (2002, The Environmentalism of the Poor, A Study of Ecological Conflicts and Valuation, Edward Elgar, Great Britain).

A nuestro juicio, habiendo planteado lo anterior, no se trata de simplemente establecer “Punto Medio Claro: Se busca un «estándar aceptable». Cualquier nota inferior indica necesidad de corrección urgente; cualquier nota superior indica excelencia”. Aquí, por ejemplo, surge una pregunta: ¿Cuántas desapariciones de especies constituyen “un estándar aceptable”? Nuevamente se trata de como valorar, en este caso, la vida.

Estos problemas, a nuestro juicio no se solucionan, recurriendo al siguiente supuesto de objetividad alegado en el documento que ahora nos ocupa: “Neutralidad: Asegura que el equipo auditor tenga criterios unificados para evitar que lo que uno considera «Parcial» otro lo considere «Inicial”.” (p. 23). 

Desde luego que no es correcto argumentar que la presencia de “criterios unificados” entre quienes participaron en la preparación del Tomo 08 del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá, implica una objetividad más allá de dicha comunidad. No sería de extrañar que quienes han trabajado como equipo compartan en principio lo que Joseph Allois Schumpeter (1954) llamó la Visión, entendido como acto cognitivo preanalítico, del cual parte cualquier investigación en ciencias humanas, las cuales, además son diversas (History of Economic Analisis,  Routledge , p. 39,USA). 

Es de interés señalar que, desde la perspectiva de la Ecología Económica, elemento central que debería ser tomando en cuenta en cualquier evaluación ambiental, Herman Daly en su trabajo titulado Towards an Environmental Macroeconomics propone que:  La razón por la que la macroeconomía ambiental es una «caja vacía» reside en lo que Thomas Kuhn llama un «paradigma», y lo que Joseph Schumpeter describió de forma más descriptiva una «visión preanalítica». Como enfatizó Schumpeter, el análisis tiene que comenzar en algún lugar; tiene que haber algo que analizar” (Land Economics , 67(2), USA).

En pocas palabras, no sería extraño que los que desarrollaran el Informe Final compartieran un determinado paradigma, esto es una forma de entender, lo que Thomas Khun, en su libro Las Estructuras de las Revoluciones Científicas (1971, Fondo de Cultura Económica, México), entiende como ciencia normal. De hecho, no evidenciar la Visión de la que se parte no puede ser calificado como una práctica científica sana.

Otro elemento que desde el inicio de la exposición del Tomo 08 del Informe Final de la Auditoria de la Mina de Cobre Panamá está contenida en la siguiente cita extraída del mismo: “Causa (si aplica): indica cuando sea posible la causa probable: Falta de procedimiento, debilidad en controles, limitaciones operativas, desactualización documental, desconocimiento normativo (Este punto es analítico, no acusatorio)” (pp. 23 y 24).

Esta cita, a nuestro juicio, precisa de un par de comentarios. En primer lugar, para los ciudadanos de este país es fundamental comprender los problemas detectados en relación a la operación de la mina de Donoso. Esto implica un esfuerzo especial que supere la idea que se hace “cuando sea posible”. En segundo lugar, nos parece que para los ciudadanos de este país se debe ir más allá de la idea que se trata de un “punto analítico, no acusatorio”. Obviamente la sociedad tiene todo el derecho de actuar con su estructura legal para determinar y sancionar a quienes le hagan daño a su población y la sostenibilidad de su ambiente.

El actual desarrollo no agota la valorización de la metodología del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá. Esto nos lleva al siguiente acápite.

Elementos Específicos

Con el fin de continuar y finalizar la crítica metodológica del Informe Final de la Auditoría Integral de la Mina de Cobre Panamá, resulta necesario introducir un par de conceptos fundamentales para el logro del mismo.

En primer lugar, es de interés introducir el concepto de tiempo histórico en el análisis, el cual fue adelantado por la notable economista heterodoxa Joan Robinson. Lo importante en este caso es la idea de que el tiempo histórico solo se mueve en una dirección, por lo que las decisiones y sus resultados, en principio, no se pueden revertir. En este sentido la colección de sus escritos, publicada con el de título Escritos Económicos Tomo III (1979, Escritos Económicos T III, Ediciones Martínez Roca, Barcelona), Joan Robinson señala que: ““El tiempo se diferencia del espacio en dos aspectos sorprendentes. En el espacio, los cuerpos que pasan de A hacia B pueden cruzarse con los que pasan de B hacia A, pero en el caso del tiempo impera siempre una norma rigurosa que establece la circulación en un solo sentido…. En consecuencia, aplicar una metáfora espacial al caso del tiempo equivale a jugar con un arma de dos filos, y el concepto de equilibrio suele herir el brazo de quien lo esgrime” (p.140).

Esto es importante en el campo de la ecología, como lo demuestran varios aspectos. En primer lugar, es conocido el hecho de que, si bien los costos ambientales pueden parecer muy limitados en el corto y hasta en el mediano plazo, no lo son, en no pocos casos, en el largo plazo. En segundo lugar, ya a esta altura se puede afirmar que el hecho de que sea la actividad humana la fuerza principal en la determinación de la evolución del medio ambiente, lo que algunos llaman Antropoceno y otros prefieren llamar Capitaloceno, implica cambios irreversibles en el mismo, los que, en el mejor de los casos sólo se pueden mitigar.

Dado que necesariamente nos movemos hacia el futuro, resulta importante establecer la naturaleza de ese futuro. Más allá de la idea de que el futuro es predecible, aunque sea de manera probabilística, se levanta la idea de incertidumbre.

En las ciencias económicas, que obviamente hacen parte del enfoque transdiciplinario de la economía ecológica, aparece el concepto de incertidumbre, tal como lo pensaron autores como John M, Keynes, Joan V, Robinson y, más recientemente, Paul Davison. Este último autor, en su libro titulado John Maynard Keynes (2009, Palgrave Macmillan, Great Britain), deja entrever la naturaleza de la incertidumbre, llamando la atención sobre el hecho de que: “…  cuando los empresarios consideran las oportunidades de inversión de hoy, ellos reconocen que el futuro es incierto, en el sentido de que, para cada proyecto de inversión, cualquier estimación de las ganancias futuras que sea una evaluación confiable de ganancias potenciales basadas en probabilidades existentes, no puede ser obtenida de ningún conjunto de datos existentes”. (p, 33, traducción libre y subrayado nuestro).

De lo anterior se puede colegir que por incertidumbre se deben entender situaciones en el que a los eventos del futuro no se les puede asociar una probabilidad, ya sea cardinal o simplemente ordinal. Se trata de una característica que afecta a los fenómenos ambientales actuales. Este hecho es adecuadamente subrayado por Hannot Rodríguez en su artículo titulado Riesgos y Principios de Precaución. Hacia Una Cultura de la Incertidumbre (2003, RCSP, No 13, Universidad del País Vasco, España), donde insiste en el carácter complejo de los fenómenos ambientales, que no siempre es reconocida. En ese artículo el autor argumenta que: “Esta falta de comprensión de estos sistemas naturales y por ende de su comportamiento y reacción ante la intervención humana bajo una diversidad de formas contaminantes vuelve extremadamente difícil -sino incalculable- la tarea de determinar los riesgos de seguridad para con esos sistemas cuyos riesgos no pueden se fijados con suficiente certeza. Esto significa que el proceso de evaluación de riesgos falla a la hora de medir un riesgo cuya dimensión y frecuencia (…) no es posible determinar…” (p. 145, subrayado nuestro).

Teniendo en cuenta lo anterior, es posible hacer una nueva crítica a la metodología del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá. Para esto, partimos de la definición de incertidumbre que utilizan los autores del mismo. Específicamente plantean que: “Incertidumbre es el estado, incluso parcial, de deficiencia de información relacionada con la comprensión o el conocimiento de un evento, su consecuencia o probabilidad de ocurrencia” (2026, Tomo 12. IDENTIFICACIÓN DE RIESGOS ASOCIADOS BAJO LAS CONDICIONES ACTUALES DEL PROYECTO Y PASIVOS AMBIENTALES A FUTURO DEL PROYECTO ESTIMADOS EN LA AUDITORÍA INTEGRAL, p. 23).

Lo que inmediatamente llama la atención es que en la definición que ahora analizamos, la incertidumbre ya no toma la forma de una imposibilidad de asociar a los riesgos una probabilidad cardinal u ordinal.  Ahora se trata de una dificultad. En efecto, la dificultad debe ser entendida como un obstáculo que simplemente necesita de esfuerzo y dedicación para resolverlo. Por lo contrario, la imposibilidad se trata de una barrera, que hace imposible llevar a cabo una tarea u objetivo. Como veremos esta definición no deja de tener consecuencias metodológicas importantes en el desarrollo del Informe Final, sujeto a revisión.

Partimos señalando que cuando en el documento bajo análisis se plantea el problema de los riesgos actuales, se está haciendo referencia a riesgos que tendrán impacto en el futuro. Esto es claro en la siguiente cita del Informe Final: “Para la identificación de los riesgos actuales y de los posibles pasivos ambientales futuros asociados al Proyecto Mina de Cobre Panamá, el equipo auditor desarrolló matrices de riesgos independientes para cada una de las categorías de análisis” (Ibidem, p. 23).

En este caso, esto es importante de enfatizar, se hizo uso de un método tradicional, en el que se utilizó el siguiente criterio cuantitativo: “RIESGO: Es la interacción de la Amenaza sobre la Vulnerabilidad. Entendiendo por Amenaza como la frecuencia o probabilidad con la que se puede presentar un evento determinado y la Vulnerabilidad como la magnitud de las consecuencias del efecto que pueda acarrear tal evento” (ibidem, p. 22).  En términos más formales se trata de la siguiente ecuación: Riesgo = Amenaza x Vulnerabilidad.

En todo caso, la aplicación de esta metodología implicó, a fin de ponerle un valor numérico al riesgo, darle, de alguna u otra manera, un valor cuantitativo a la vulnerabilidad, así como un valor numérico, aunque fuere ordinal a la frecuencia, es decir probabilidad de ocurrencia del evento adverso, que en la ecuación aparece como amenaza.

El problema ahora está en la siguiente pregunta: ¿cómo se calcularon esto dos valores numéricos, teniendo en cuenta que se trata de riesgos que seguirán activos en el futuro?  Si la respuesta es de la experiencia anterior, lo que significaría, por ejemplo, que la probabilidad, esto es la frecuencia, se calculó recurriendo a la experiencia del pasado, se estaría violando el concepto de incertidumbre, suponiendo que el futuro se va a comportar exactamente igual al pasado. Esto, desde luego, es absolutamente equivocado, si se tienen en cuenta fenómenos como los procesos de calentamiento global y su impacto sobre el conjunto del ecosistema. 

Un análisis como el que pretenden los autores del Informe Final, debió reconocer que actualmente los fenómenos ambientales sufren no solo de incertidumbre, sino que de una creciente incertidumbre. Esto, a nuestro juicio, significa que si lo que se usó fue el llamado método del juicio de experto (método Delphi), el problema es aún mayor.

Nos encontramos, a nuestro juicio, frente a una importantísima falla metodológica del Informe Final de la Auditoría Integral de la Mina de Cobre Panamá, el cual también resta significativamente a la validez del mismo.  

Solo queda agregar que, del análisis contenido en el Informe Final bajo el rubro de IDENTIFICACIÓN DE PASIVOS AMBIENTALES A FUTURO DEL PROYECTO, resulta, a nuestro juicio, muy general e insuficiente, con incapacidad de reflejar adecuadamente la incertidumbre a futuro.

Conclusión General

Todo lo anterior lleva a una conclusión precisa desde nuestra perspectiva: las carencias metodológicas del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá, no constituye un análisis científicamente válido para la toma de decisiones hacia el futuro. El mismo no puede utilizarse, a nuestro juicio, como un argumento para justificar la reapertura de la mina de cobre de Donoso lo que abriría a Panamá al Extractivismo minero y sus consecuencias sobre las personas, el ambiente y la Soberanía Nacional.

Panamá, julio de 2026

Auditoría Integral de la Mina Cobre Panama: Un informe con fallas metodológicas y sin validez científica para tomar decisiones a futuro.

Una primera aproximación evaluativa de la Auditoria Integral de la mina: aspectos metodológicos. (Primera entrega)

Juan Jované

VALORANDO EL INFORME FINAL

Con el fin de evaluar el informe final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá, resulta útil hacer una primera referencia dedicando el análisis al Tomo 08 del mismo, titulado Escala de Conformidad / Cumplimiento. La razón de esto es que en el mismo se encuentran una serie de elementos metodológicos, de cuya validez depende la valoración crítica del resto de dicho Informe Integral. En lo que sigue presentamos lo que, a nuestro juicio, son las principales falencias del texto que buscamos analizar.

Lo primero que llama la atención es el intento de traducir todo a variables cuantitativas. En concreto en el documento bajo análisis se adelanta que: “metodológicamente, el análisis integral de estas variables implicó un proceso técnico especializado orientado a determinar su conformidad y cumplimiento de manera objetiva y trazable, transformando criterios cualitativos en variables cuantificables. En este contexto, el Equipo Auditor estructuró una escala técnica para la cuantificación de las variables objeto de auditoría en un entorno de minería metálica a cielo abierto, en el que intervienen subprocesos que abarcan desde la exploración geológica hasta la liquidación del producto” (p. 22, subrayado nuestro, J. J.).

MUCHO MÁS QUE DÓLARES Y CENTAVOS, SE TRATA DE GRAVES AMENAZAS A LA BIODIVERSIDAD

El problema metodológico de esta afirmación es doble. En primer lugar, resulta que una buena parte de los impactos ambientales difícilmente se pueden reducir a una escala cuantitativa única. Sobre todo, porque no pueden ser reducidos a una simple valoración crematística, es decir a dólares y centavos. No son pocos los autores que han llamado la atención sobre esto. Un ejemplo paradigmático en este caso es el libro de Frank Akerman y Lisa Heinzerling titulado Priceless (2004, The New Press, USA). En esta obra los autores demuestran como es imposible reducir a un simple valor cuantitativo – crematístico a elementos como la pérdida de vidas humanas, el costo subjetivo de una enfermedad y la desaparición de una especie viva. Obviamente se trata de riesgos necesariamente vinculados con la actividad relacionada a la minería metálica a cielo abierto.

VALORAR LA VIDA ES FUNDAMENTAL

En segundo lugar, como han señalado diversos autores, existen múltiples criterios para evaluar los impactos y problemas ambientales, lo que ha dado lugar a los llamados métodos multicriterio de evaluación ambiental. En este caso un autor paradigmático es Joan Martínes Alier, en sus diversos análisis sobre los conflictos ecológicos – distributivos.

A nuestro juicio, habiendo planteado lo anterior, no se trata de simplemente establecer “Punto Medio Claro: Se busca un «estándar aceptable». Cualquier nota inferior indica necesidad de corrección urgente; cualquier nota superior indica excelencia”. Aquí, por ejemplo, surge una pregunta: ¿Cuántas desapariciones de especies constituyen “un estándar aceptable”? Nuevamente se trata de como valorar, en este caso, la vida.

TENEMOS DERECHO A CONOCER LOS DAÑOS CAUSADOS POR LA MINA.

Estos problemas, a nuestro juicio no se solucionan, recurriendo al siguiente supuesto de objetividad alegado en el documento que ahora nos ocupa: “Neutralidad: Asegura que el equipo auditor tenga criterios unificados para evitar que lo que uno considera «Parcial» otro lo considere «Inicial”.” (p. 23).

Desde luego que no es correcto argumentar que la presencia de “criterios unificados” entre quienes participaron en la preparación del Tomo 08 del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá, implica una objetividad más allá de dicha comunidad. No sería de extrañar que quienes han trabajado como equipo compartan en principio lo que Joseph Allois Schumpeter llamó la visión, de la cual parte cualquier investigación en ciencias humanas, las cuales, además son diversas. En pocas palabras, no sería extraño que los mismos compartieran un determinado paradigma, esto es una forma de entender, lo que Thomas Khun, en su libro Las Estructuras de las Revoluciones Científicas (1971, Fondo de Cultura Económica, México), entiende como ciencia normal.

Otro elemento que desde el inicio de la exposición del Tomo 08 del Informe Final de la Auditoria de la Mina de Cobre Panamá está contenida en la siguiente cita extraída del mismo: “Causa (si aplica): indica cuando sea posible la causa probable: Falta de procedimiento, debilidad en controles, limitaciones operativas, desactualización documental, desconocimiento normativo (Este punto es analítico, no acusatorio)” (pp. 23 y 24).

Esta cita, a nuestro juicio, precisa de un par de comentarios. En primer lugar, para los ciudadanos de este país es fundamental comprender los problemas detectados en relación a la operación de la mina de Donoso. Esto implica un esfuerzo especial que supere la idea que se hace “cuando sea posible”. En segundo lugar, nos parece que para los ciudadanos de este país se debe ir más allá de la idea que se trata de un “punto analítico, no acusatorio”. Obviamente la sociedad tiene todo el derecho de actuar con su estructura legal para determinar y sancionar a quienes le hagan daño a su población y la sostenibilidad de su ambiente.

El actual análisis, se debe enfatizar, no agota la valorización del Tomo 08 del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá. Esto significa que en una próxima entrega continuaremos con esta importante tarea.

Panamá 25 de junio de 2026 

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Nuevamente sobre la crítica a la metodología del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá (Segunda entrega)

Juan Jované

Con el fin de continuar y finalizar la crítica metodológica del  Informe Final de la Auditoría Integral de la Mina de Cobre Panamá, resulta necesario introducir un par de conceptos fundamentales para el logro de este fin.

En primer lugar, es de interés introducir el concepto de tiempo histórico en el análisis, el cual fue adelantado por la notable economista heterodoxa Joan Robinson. Lo importante en este caso es la idea de que el tiempo histórico solo se mueve en una dirección, por lo que las decisiones y sus resultados, en principio, no se pueden revertir. En este sentido la colección de sus escritos, publicada con el de título Escritos Económicos Tomo III (1979, Escritos Económicos T III, Ediciones Martínez Roca, Barcelona), Joan Robinson señala que: “El tiempo se diferencia del espacio en dos aspectos sorprendentes. En el espacio, los cuerpos que pasan de A hacia B pueden cruzarse con los que pasan de B hacia A, pero en el caso del tiempo impera siempre una norma rigurosa que establece la circulación en un solo sentido…. En consecuencia, aplicar una metáfora espacial al caso del tiempo equivale a jugar con un arma de dos filos, y el concepto de equilibrio suele herir el brazo de quien lo esgrime” (p.140).

Esto es importante en el campo de la ecología, como lo demuestran varios aspectos. En primer lugar, es conocido el hecho de que, si bien los costos ambientales pueden parecer muy limitados en el corto y hasta en el mediano plazo, no lo son, en no pocos casos, en el largo plazo. En segundo lugar, ya a esta altura se puede afirmar que el hecho de que sea la actividad humana la fuerza principal en la determinación de la evolución del medio ambiente, lo que algunos llaman Antropoceno y otros prefieren llamar Capitaloceno, implica cambios irreversibles en el mismo, los que, en el mejor de los casos sólo se pueden mitigar.

Dado que necesariamente nos movemos hacia el futuro, resulta importante establecer la naturaleza de ese futuro. Más allá de la idea de que el futuro es predecible, aunque sea de manera probabilística, se levanta la idea de incertidumbre.

En las ciencias económicas, que obviamente hacen parte del enfoque transdiciplinario de la economía ecológica, aparece el concepto de incertidumbre, tal como lo pensaron autores como John M, Keynes, Joan V, Robinson y, más recientemente, Paul Davison. Este último autor, en su libro titulado John Maynard Keynes (2009, Palgrave Macmillan, Great Britain), deja entrever la naturaleza de la incertidumbre, llamando la atención sobre el hecho de que: “…  cuando los empresarios consideran las oportunidades de inversión de hoy, ellos reconocen que el futuro es incierto, en el sentido de que, para cada proyecto de inversión, cualquier estimación de las ganancias futuras que sea una evaluación confiable de ganancias potenciales basadas en probabilidades existentes, no puede ser obtenida de ningún conjunto de datos existentes”. (p, 33, traducción libre y subrayado nuestro).

De lo anterior se puede colegir que por incertidumbre se deben entender situaciones en el que a los eventos del futuro no se les puede asociar una probabilidad, ya sea cardinal o simplemente ordinal. Se trata de una característica que afecta a los fenómenos ambientales actuales. Este hecho es adecuadamente subrayado por Hannot Rodríguez en su artículo titulado Riesgos y Principios de Precaución. Hacia Una Cultura de la Incertidumbre (2003, RCSP, No 13, Universidad del País Vasco, España), donde insiste en el carácter complejo de los fenómenos ambientales, que no siempre es reconocida. En ese artículo el autor argumenta que: “Esta falta de comprensión de estos sistemas naturales y por ende de su comportamiento y reacción ante la intervención humana bajo una diversidad de formas contaminantes vuelve extremadamente difícil -sino incalculable- la tareas de determinar los riesgos de seguridad para con esos sistemas cuyos riesgos no pueden se fijados con suficiente certeza. Esto significa que el proceso de evaluación de riesgos falla a la hora de medir un riesgo cuya dimensión y frecuencia (…) no es posible determinar…” (p. 145, subrayado nuestro).

Teniendo en cuenta lo anterior, es posible hacer una nueva crítica a la metodología del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá. Para esto, partimos de la definición de incertidumbre que utilizan los autores del mismo. Específicamente plantean que: “Incertidumbre es el estado, incluso parcial, de deficiencia de información relacionada con la comprensión o el conocimiento de un evento, su consecuencia o probabilidad de ocurrencia” (2026, Tomo 12. IDENTIFICACIÓN DE RIESGOS ASOCIADOS BAJO LAS CONDICIONES ACTUALES DEL PROYECTO Y PASIVOS AMBIENTALES A FUTURO DEL PROYECTO ESTIMADOS EN LA AUDITORÍA INTEGRAL, p. 23).

Lo que inmediatamente llama la atención es que en la definición que ahora analizamos, la incertidumbre ya no toma la forma de una imposibilidad de asociar a los riesgos una probabilidad cardinal u ordinal, Ahora se trata de una dificultad. En efecto, la dificultad debe ser entendida como un obstáculo que simplemente necesita de esfuerzo y dedicación para resolverlo. Por lo contrario, la imposibilidad se trata de una barrera, que hace imposible llevar a cabo una tarea u objetivo. Como veremos esta definición no deja de tener consecuencias metodológicas importantes en el desarrollo del Informe Final, sujeto a revisión.

Partimos señalando que cuando en el documento bajo análisis se plantea el problema de los riesgos actuales, se esta haciendo referencia a riesgos que tendrán impacto en el futuro. Esto es claro en la siguiente cita del Informe Final: “Para la identificación de los riesgos actuales y de los posibles pasivos ambientales futuros asociados al Proyecto Mina de Cobre Panamá, el equipo auditor desarrolló matrices de riesgos independientes para cada una de las categorías de análisis” (Ibidem, p. 23).

En este caso, esto es importante de enfatizar, se hizo uso de un método tradicional, en el que se utilizó el siguiente criterio cuantitativo: “RIESGO: Es la interacción de la Amenaza sobre la Vulnerabilidad. Entendiendo por Amenaza como la frecuencia o probabilidad con la que se puede presentar un evento determinado y la Vulnerabilidad como la magnitud de las consecuencias del efecto que pueda acarrear tal evento” (ibidem, p. 22).  En términos más formales se trata de la siguiente ecuación: Riesgo = Amenaza x Vulnerabilidad.

En todo caso, la aplicación de está metodología implicó, a fin de ponerle un valor numérico al riesgo, darle, de alguna u otra manera, un valor cuantitativo a la vulnerabilidad, así como un valor numérico, aunque fuere ordinal a la frecuencia, es decir probabilidad de ocurrencia del evento adverso, que en la ecuación aparece como amenaza.

El problema ahora está en la siguiente pregunta: ¿cómo se calcularon esto dos valores numéricos, teniendo en cuenta que se trata de riesgos que seguirán activos en el futuro. Si la respuesta es de la experiencia anterior, lo que significaría, por ejemplo, que la probabilidad, esto es la frecuencia, se calculó recurriendo a la experiencia del pasado, se estaría violando el concepto de incertidumbre, suponiendo que el futuro se va a comportar exactamente igual al pasado. Esto, desde luego, es absolutamente equivocado, si se tienen en cuenta fenómenos como los procesos de calentamiento global y su impacto sobre el conjunto del ecosistema.

Un análisis como el que pretenden los autores del Informe Final, debió reconocer que actualmente los fenómenos ambientales sufren no solo de incertidumbre, sino que de una creciente incertidumbre. Esto, a nuestro juicio, significa que si lo que se usó fue el llamado método del juicio de experto (método Delphi), el problema es aún mayor.

Nos encontramos, a nuestro juicio, frente a una importantísima falla metodológica del Informe Final de la Auditoría Integral de la Mina de Cobre Panamá, el cual también resta significativamente a la validez del mismo. 

Solo queda agregar que del análisis contenido en el Informe Final bajo el rubro de IDENTIFICACIÓN DE PASIVOS AMBIENTALES A FUTURO DEL PROYECTO, resulta, a nuestro juicio, muy general e insuficiente, con incapacidad de reflejar adecuadamente la incertidumbre a futuro.

Todo lo anterior lleva a una conclusión precisa desde nuestra perspectiva: las carencias metodológicas del Informe Final de la Auditoria Integral de la Mina de Cobre Panamá, no constituye un análisis científicamente válido para la toma de decisiones hacia el futuro. El mismo no puede utilizarse, a nuestro juicio, como un argumento para justificar la reapertura de la mina de cobre de Donoso.

Panamá 27 de junio de 2026.

Foto: Olmedo Carrasquilla

«…por el derecho al agua, al pan, a la tierra y a la vida…»

Campesinos convocan marcha en Colón contra el embalse de Río Indio y la reapertura de la mina de Donoso

16.05.2026 | Ciudad de Colón

Ante el avance del proyecto de embalse sobre el río Indio, impulsado por la Autoridad del Canal de Panamá, y las intenciones de reapertura de la mina de Donoso, campesinos de las zonas potencialmente impactadas, encabezados por la Coordinadora Campesina en Defensa de la Vida, hicieron un llamado al pueblo colonense y a la población panameña a sumarse a una marcha popular y campesina que partirá desde Sabanitas hacia el centro de la ciudad de Colón, culminando en el Cristo Redentor de Calle Primera.

Representantes de las comunidades de Río Indio y Donoso señalaron que la movilización recoge las consignas por el derecho al agua, al pan, a la tierra y a la vida, como expresión de un reclamo que consideran compartido por diversos sectores de la población panameña. Según manifestaron, las grandes empresas corruptas e intereses internacionales como EE.UU, en complicidad con el gobierno ejercen presiones y condiciones sociales marcadas por el desempleo, mala gestión de agua, cerco mediático y procesos que, a su juicio, buscan facilitar la aprobación de proyectos como el embalse de Río Indio y la actividad minera en Donoso.

En ese contexto, los convocantes indicaron que la jornada también reivindicará la memoria histórica campesina e indígena, inspirada en figuras como Victoriano Lorenzo y Héctor Gallego, resaltando su legado de lucha por la justicia social, la dignidad y la defensa de las comunidades que protegen la tierra y la vida.

Fecha: Sábado 6 de junio de 2026 | 10:00 a.m.

Ruta: Desde los estacionamientos del Super Xtra de Sabanitas hacia el Cristo Redentor, Calle Primera, Colón.

Para mayor información: Olegario Cedeño +507 6552-8233

El aire que une a Antonia y al Canal de Panamá

Franchesca González Olivardía

El deterioro del aire explica dos crisis que Panamá trata por separado: la caída en los ingresos del Canal y el aumento de crisis respiratorias. En la televisión del área de urgencias de un hospital, los presentadores anuncian que Panamá es un país carbono negativo. Las imágenes muestran sequías, inundaciones y olas de calor. A la licenciada Antonia, quien se realiza su tercera nebulización de la semana, no parece interesarle el deshielo y todo lo demás. Solo presta atención cuando mencionan al Canal de Panamá, que en los últimos años ha restringido el paso de buques y ahora propone embalsar río Indio.

Antonia no imagina que la bajada en los aportes al Tesoro Nacional del Canal de Panamá y el aumento de sus crisis de asma tienen un origen común: el deterioro del aire. Ese deterioro se expresa en dos dimensiones: el cambio climático, que altera la disponibilidad de agua, y la mala calidad del aire, que afecta directamente la salud.

Las enfermedades respiratorias se encuentran entre las principales causas de muerte en el país, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). Asimismo, datos preliminares del Ministerio de Salud (Minsa) revelan que los casos de tumores en bronquios y pulmón han aumentado más de un 50% en los últimos cinco años. Esto ocurre a pesar de que Panamá registra uno de los índices más bajos de consumo de tabaco a nivel mundial. La licenciada Antonia tampoco fuma, pero vive cerca de una calle donde la congestión vehicular ha aumentado, al igual que sus malestares respiratorios.

El cambio climático y la calidad del aire son causados por los mismos agentes presentes en la atmósfera, comparten el mismo origen. Sin embargo, mientras el primero ocupa las agendas de foros internacionales, los medios y los gobiernos de gran parte del mundo, la gestión de la calidad del aire sigue sin recibir atención.

En nuestro país, la gestión de la calidad del aire involucra a varias instituciones del gobierno: los ministerios de Ambiente y de Salud, la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre y el Instituto de Meteorología comparten la responsabilidad. En cambio, en otras latitudes, son los municipios los responsables principales de la gestión de la calidad del aire. Ellos coordinan con el gobierno central y levantan información sobre las condiciones de los territorios, ya que son quienes conocen las fuentes de contaminación que aquejan a sus pobladores.

Los gobiernos locales de cada provincia conocen los problemas. Entienden que la fumigación con fertilizantes en zonas de cultivo de banano es un tema de preocupación en Changuinola, las quemas de cañaverales son recurrentes en provincias centrales y la contaminación debido al tráfico vehicular sucede en David, Santiago, Chitré, Las Tablas y San Miguelito. Saben que la quema de basura en vertederos municipales intoxica a sus vecinos y entienden que durante la estación seca se intensifican los incendios en reservas forestales como La Yeguada de Veraguas.

Hay conocimiento, pero no hay datos. La política falla tanto por la falta de relevamiento como por la falta de articulación de medidas y herramientas enfocadas en atender las distintas realidades geográficas.

Cuando hay datos y coordinación institucional, los resultados cambian. Para eso deben converger cuatro elementos: monitoreo continuo de contaminantes atmosféricos, con acceso público; inventarios periódicos de emisiones de contaminantes que identifiquen fuentes; registros epidemiológicos; y la elaboración de una política que atienda el problema, con la participación de los ciudadanos.

Hay ejemplos de buena gestión. La alcaldía de Bogotá, en Colombia, lleva 20 años con un sistema de monitoreo de calidad del aire, fortalecido con la publicación de datos en tiempo real a través de plataformas digitales. Además, han integrado políticas de etiquetado vehicular y han identificado zonas urbanas con mayor afectación para realizar intervenciones. En Costa Rica, la ciudad de Liberia mantiene una red de monitoreo junto al Instituto Meteorológico y el Ministerio de Salud, con datos satelitales para vigilar fenómenos como el polvo del Sahara.

Incorporar la gestión de la calidad del aire en la agenda pública no solo mejora la salud, también genera empleo especializado y fortalece la capacidad técnica del Estado, al emplear mano de obra experta en técnicas de monitoreo ambiental, análisis de datos, modelación de contaminantes, conocimiento normativo, comunicación científica, manejo de sistemas de información geográfica (SIG), programación e internet de las cosas (IoT), entre otras. Para la licenciada Antonia, sería un cambio de vida: menos crisis respiratorias, menos gasto en medicamentos y se evitaría tantas incapacidades en su trabajo.

* La autora es doctora en ingeniería y participante del Programa de Escritura ‘Pensar Panamá/ Narrar la Democracia’

Dra. Franchesca González Olivardía es investigadora científica del Centro de Investigación e Innovación Eléctrica, Mecánica y de la Industria

José Agustín Ganuza García, oar

«…la semilla que sembraste ha producido frutos»

Coordinadora Nacional de Pastoral Indígena

Tärägwatda tigani ni etdeba Agustíngräge,  ji dogwäegräge, ni ngäbere rüngräge.

(Carta para el hermano Agustín, para el obispo, para el padre de los ngäbe)

Mä nigani Yolaitde angwane matdare mä tä Ngöböben (Cruzaste el Yolai y hoy estás con Dios). Hoy, la iglesia que camina con, entre y para los indígenas en Panamá, tiene un buen abogado ante el Señor Jesús: don José Agustín Ganuza García, oar. Ante Jesús te habrás encontrado con tu amigo don Carlos María Áriz Bolea, cmf, otro gran abogado de indígenas y campesinos. Ambos nos seguirán apoyando en adelante.

En 1979, allá en Tolé, un grupo de ilusos, enamorados de la pastoral indígena, entre los que estabas tú y don Carlos María, nos reunimos con varios misioneros y misioneras para organizar el primer Encuentro Nacional de Pastoral Indígena. Fue el inicio de un caminar lleno de sueños, impregnado de luchas, con mucho espíritu de Ngöbö, de Paba-Nana, de Ankore, de Ewandan, de Chube, de Sbore, del único Dios Padre-Madre de todos los pueblos. Ese Dios que nos ha ido acompañando durante más de 45 años en el desarrollo de la pastoral indígena en Panamá. 

Por lo menos en treinta de estos años, tú nos acompañaste, con tu sonrisa permanente, tu acogida agustiniana, tu actitud de obispo-compañero, tus consejos de hermano. Kä ulire krübätde nunbotdä(nos sentimos muy tristes) en estos días. Aunque estabas enfermo, tu recuerdo nos llenaba de fuerza, tus abundantes escritos nos seguían inspirando, tu ejemplo en Bocas nos seguía impulsando. 

Nos haces falta, pero intentamos seguir adelante. Gracias a Ngöbö, hay sangre nueva y los viejos nos mantenemos en este servicio. Pronto será nuestro XIV ENPI, ahora tenemos Semanas de Pastoral Indígena, seguimos en el aprendizaje de los idiomas, la visita del Papa Francisco a nuestras tierras nos dio un gran impulso, en fin, nuestros sueños no dejan de animarnos, la gente sigue siendo generosa con nosotros, sigue habiendo obispos que acompañan este caminar, la semilla que sembraste ha producido frutos.

Que nuestro Dios, Padre-Madre, te reciba junto a Él y desde ahí nos mandes bendiciones, ánimos y fuerza.

Mä ngobrion sribigä ni ngäbereben

(Tus hijos que trabajamos con indígenas).

Panamá, 25 de febrero de 2026.