La exisla Pedro González

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En un reportaje-anuncio de un canal de tv aparece la “maravillosa Pearl Island” (isla Perla, supongo) y se ve una muchacha muy bonita, morena, sirviéndole unos refrescos (¿tragos?) a una pareja de blancos, en una piscina, con un mar turquesa en el fondo. Luego anuncian un proyecto turístico, precioso, paradisíaco, “en un lugar de Panamá”, con una inversión de unos 150 millones de dólares y presentan la inauguración y bendición en marzo 2017. En ningún momento se menciona otros habitantes en la isla. En resumen: ¡una maravilla exclusiva para el turista!

¿De dónde surgió la tal “isla Perla”? ¿No había sido ‘descubierta’? Pues resulta que está en el golfo de Panamá y es la isla Pedro González, según todos los mapas. En ella habitan, desde tiempos coloniales, hermanos panameños de origen africano. Actualmente, hay unas 300 personas que, de golpe y porrazo (o ‘dolarazo’) se han visto asustadas, divididas, engañadas, invadidas, rebautizadas, perseguidas, ‘electrificadas’ y casi expulsadas. Gente que vivía en un paraíso, ahora están en un infierno.

El asunto no viene de hace unos días. La gente que vive en la isla Pedro González (no Pearl Island) alega que, desde 1971 tiene derechos posesorios ahí. Sin embargo, los caminos normales ahora se encuentran con cercas electrificadas (sin avisos), resulta que ‘aparecieron’ personas con “títulos sobre toda la isla” encima de los derechos de ellos. Ha habido protestas en 2009, 2010, 2013, 2014 y 2016. ¿Resultados? Tres heridos, tres presos, varios ‘huidos’, 37 amenazados de arresto, la comunidad dividida, y el “ejército” (ilegal) panameño, llamado –en este caso- Servicio Nacional Aeronaval, disparó y persigue a la gente (¡!!!???) y es percibido como aliado de la empresa (¡obvio!).

Por si fuera poco, la gente perdió un ojo de agua que le servía porque ahí hicieron la pista de aterrizaje (¿??); la empresa sacó arena y piedra de una playa que el pueblo usaba para sus lanchas; ninguno fue consultado sobre la tramitación de “título” por parte de la empresa; para la gente, su pueblo son 1,467 hectáreas, para la empresa, el pueblo sólo posee 9.5 hectáreas (que se las “concedió” la empresa); según las personas del pueblo, el Senan los acusa de cargadores de droga y prostitutas (dice una habitante). Todos estos datos y más, pueden ser consultados en el informe de la Red de Derechos Humanos de Panamá, que realizó una gira de campo hace unos meses (19-20 noviembre 2016).

¿Qué hacer? Dice una señora: “No nos oponemos al turismo, pero la empresa nos quita la tierra”. Otra añade: “Ahora me siento presa aquí, mi esposo no sale porque lo apresan”. “Estamos peleando con un monstruo, tenemos la isla por cárcel”, tercia una señora mayor.

Por lo pronto, hay que hacer una investigación más profunda de esta situación. La Defensoría del Pueblo tiene la obligación de dar continuidad al trabajo hecho por la Red de DDHH y acompañar a la comunidad de la isla Pedro González. Hay que aclarar quién dio títulos sobre esa isla, cuando ahí viven pobladores desde hace muchos años. ¿Qué dicen la Anati, el ministerio de Ambiente, el Inac, el Ministerio Público, sobre todo esto? ¿Por qué el Senan defiende a la empresa? ¿Por qué en una sociedad que se dice cristiana los más pobres tienen tanto problema para defender sus derechos?

Esto tiene que cuestionarnos profundamente.

Jorge Sarsaneda del Cid / Panamá, 010517

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Panameños denuncian violación de DDHH en isla Pedro González

http://www.pearlisland.com/

PANAMÁ

Pedro González sigue tomada por la fuerza aeronaval

 

 

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Demarcación YA

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¡Panamá resucitado!

FullSizeRenderAdaptación de un texto de Alejandro von Rechnitz González

160417

Nunca podremos precisar el impacto de la ejecución de Jesús sobre sus seguidores. Sólo sabemos que los discípulos huyeron a Galilea. La rápida ejecución de Jesús los hundió si no en una desesperanza total, sí en una crisis radical.

Sin embargo, al poco tiempo sucede algo difícil de explicar. Estos hombres vuelven a Jerusalén y se reúnen en nombre de Jesús, proclamando que el profeta ajusticiado días antes por las autoridades del templo y los representantes del Imperio está vivo. Cuando les preguntan, ellos sólo dan una respuesta: “Jesús está vivo. Dios lo ha resucitado”. Su convicción es unánime e indestructible.

Los seguidores de Jesús saben que están hablando de algo que supera a todos los humanos. Nadie sabe por experiencia qué sucede exactamente en la muerte, y menos aún qué le puede suceder a un muerto si es resucitado por Dios después de su muerte.

Sin embargo, muy pronto logran condensar en fórmulas sencillas lo más esencial de su fe. Son fórmulas breves y muy estables, que circulan ya hacia los años 35 a 40 entre los cristianos de la primera generación.

Esto es lo que confiesan: “Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos”. No se ha quedado pasivo ante su ejecución. Ha intervenido para arrancarlo del poder de la muerte. En todas las fórmulas, los cristianos hablan de la “resurrección” de Jesús.

El tercer día.

¿Por qué se dice que Jesús “resucitó al tercer día, según las Escrituras”? En realidad, en el lenguaje bíblico, el “tercer día” significa el “día decisivo”. Después de días de sufrimiento y tribulación, el “tercer día” trae la salvación. Dios siempre salva y libera “al tercer día”: él tiene la última palabra; el “tercer día” le pertenece a él. Así podemos leer en el profeta Oseas: “Vengan, volvamos a Yahvé, él ha desgarrado, pero él nos curará; él ha herido, pero él vendará nuestras heridas. Dentro de dos días nos devolverá a la vida, al tercer día nos levantará y viviremos en su presencia” (Oseas 6,1-2).

Los primeros cristianos creen que, para Jesús, ha llegado ya ese ha llegado ya ese “tercer día” definitivo. El ha entrado en la salvación plena. Nosotros conocemos todavía días de prueba y sufrimiento, pero con la resurrección de Jesús ha amanecido el “tercer día”.

¿En qué consiste la resurrección de Jesús?

La resurrección es algo que le ha sucedido a Jesús. Algo que se ha producido en el crucificado, no en la imaginación de sus seguidores. Esta es la convicción de todos ellos. La resurrección de Jesús es un hecho real, no producto de su fantasía ni resultado de su reflexión.

Esta resurrección no es un retorno a su vida anterior en la tierra. La resurrección no es la reanimación de un cadáver. Es mucho más. Nunca confunden los primeros cristianos la resurrección de Jesús con lo que ha podido ocurrirles, según los evangelios, a Lázaro, a la hija de Jairo o al joven de Naín. Jesús no vuelve a esta vida, sino que entra definitivamente en la “Vida” de Dios.

Según los evangelistas, nos dicen Jesús es el mismo, pero no es el de antes; se les presenta lleno de vida, pero no le reconocen de inmediato; está en medio de los suyos, pero no lo pueden retener; es alguien real y concreto, pero no pueden convivir con él como en Galilea. Sin duda es Jesús, pero con una existencia nueva.

Tampoco han entendido los seguidores de Jesús su resurrección como una especie de supervivencia misteriosa de su alma inmortal, al estilo de la cultura griega. Los discípulos nunca hablan de la “inmortalidad del alma” de Jesús. El resucitado no es alguien que sobrevive después de la muerte despojado de su corporalidad. Ellos son hebreos y, según su mentalidad, El “cuerpo” es toda la persona tal como ella se siente enraizada en el mundo y conviviendo con los demás.

Cuando Dios resucita a Jesús, resucita su vida terrena marcada por su entrega al Reino de Dios, sus gestos de bondad hacia los pequeños, su vida truncada de manera tan violenta, sus luchas y conflictos, su obediencia hasta la muerte. Jesús resucita con su “cuerpo” que recoge y da plenitud a la totalidad de su vida terrena.

El sepulcro vacío

El relato del sepulcro vacío, tal como está recogido al final de los escritos evangélicos, encierra un mensaje de gran importancia: es un error buscar al crucificado en un sepulcro; no está ahí; no pertenece al mundo de los muertos. Es una equivocación rendirle homenajes de admiración y reconocimiento por su pasado. Ha resucitado.

Hay que “volver a Galilea” para seguir sus pasos: hay que vivir curando a los que sufren, acogiendo a los excluidos, perdonando a los pecadores, defendiendo a las mujeres y bendiciendo a los niños; hay que hacer comidas abiertas a todos y entrar en las casas anunciando la paz; hay que contar parábolas sobre la bondad de Dios y denunciar toda religión que vaya contra la felicidad de las personas; hay que seguir anunciando que el Reino de Dios está cerca.

¿Qué tiene esto que ver con Panamá y su realidad?

Para ser claros y directos, se trataría –para los cristianos- de seguir el ejemplo de ese Jesús resucitado. Tal y como se concluye de lo dicho en el párrafo anterior, si siguiéramos a Jesús resucitado, ya no permitiríamos abusos entre nosotros como el de la isla Pedro González; no habría accidentes absurdos sin explicación, como el de los ngäbe en Antón; no estaríamos hablando de corrupción a todos los niveles del país; no debería haber tantos miles de indígenas viviendo en pobreza; no tendríamos el escandalosamente desigual acceso a recursos que vivimos actualmente; no habría las insultantes relaciones por raza, género, etnia, tal como vivimos en nuestros días.

Para los cristianos en Panamá y para todos los ciudadanos, hay un mensaje claro en esta fecha: Hablar de resurrección significa que con Jesús es posible un mundo diferente, más amable, más digno y justo. Decir otra cosa es falsear el evangelio.

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Cuando nos visitamos, resucitamos…

 Pascua 2017. Cuando nos visitamos. EspQuerida fraternidad…

La proximidad de la pascua, nos reúne y nos hace presente a nuestro querido hermano el P. François. Él nos decía que nuestra espiritualidad no es de resignación, sino de resurrección. Esas palabras suyas nos traen a la mente el recuerdo y presencia de Jesús: el resucitado, el viviente. Él es también el crucificado, el ejecutado por subversivo, sacado fuera de la comunidad en nombre del Dios de las autoridades religiosas del momento que le tocó vivir. Anunciar la vida, denunciar la injusticia, hacer real a Dios amigo de la vida que nos habita, tener como espiritualidad la resurrección, no siempre es fácil, pero siempre es posible. Hay que dejar de lado muchas falsas imposibilidades.

¿Qué es la encarnación?, aprendimos desde nuestra infancia, que Dios se hace como nosotros… por eso, en el ser humano, encontramos todo lo que Dios es… eso es lo que mucha gente descubrió en Jesús. Por eso, al hijo de María y de José, le ponen el nombre de Jesús que quiere decir: Dios salva… es verdad: Dios nos quiere salvados, resucitados, vivientes, amantes de la vida… también le ponen otro nombre muy hermoso: Enmanuel que quiere decir: Dios con nosotros… y así es, al lado de la persona humana de Jesús, sentimos que Dios está con nosotros… por eso, la encarnacion, es como una visita que Dios nos hace en la persona del Jesus que nos dice: levántate y anda, ve a la comunidad a vivir… que es como decir: resucita y ponte a comunicar en la comunidad la vida.. la visita, de verdad, es resucitadora y genera ganas de vivir.

Visitarnos… acercarnos al mundo del otro y, fruto del encuentro, hacer sentir el derecho a vivir en plenitud… es cierto que el mundo en el que vivimos, con todo lo que llamamos progreso, resulta hostil. Nada más salir a la calle lo podemos percibir… hay un enriquecimiento que nos encierra y hace creer que, si lo tengo todo, ¿para qué contar con los demás? Hay también un empobrecimiento galopante que nos hace sentir inútiles, sin derecho a la vida, unos nadies cualquiera… y es ahí, no en otro lugar, donde al visitarnos estamos viendo la realidad tal cual es y en ella hacer sentir al hermano, a la hermana, que de verdad otro mundo es posible… hay que salir de las cegueras, de los miedos, de las inutilidades que hemos asimilado quizás sin mucha conciencia y descubrir que la vida digna es un derecho y también una responsabilidad que asumimos. La visita es una espiritualidad de resurrección, nunca de resignados.

Visitarnos y compartir la vida, esa vida que es casa digna, calles transitables, escucha a las mujeres, relaciones de igual a igual, amar y ser amados, leyes al servicio de la vida, cuidado de la naturaleza, educación que hable de la historia real, no la que escriben los de siempre… visitarnos y coloquiar sobre nuestras dolencias, lo que de ellas aprendemos, la realidad de la salud, muchas veces convertida en negocio al servicio del lucro en vez de al servicio de la vida… y todo ello no para resignarnos, sino para contagiar ese sal fuera que Jesus decía a su amigo Lázaro y no sólo decirlo, sino ofrecer la mano, quitar las telas que nos atan y así comenzar a hacer el camino juntos…. Ese camino que no es correr para llegar primero, sino camino al ritmo humano, camino que nos humaniza.

Visitarnos para oírnos más y mejor, y así no dejarnos llevar por lo que dicen y poder captar en todo ser humano, en sus palabras que tienen el derecho a ser emitidas y escuchadas, las ganas de vivir que nada ni nadie ha quitado y que a lo mejor ni el mismo se ha dado cuenta… así él, ella, serán gestores, protagonistas de su historia y así haremos camino compartido, comunitario, descubriéndonos mujeres y hombres, iguales en dignidad, compañeros de existencia a quienes se nos ha confiado el cuidado de la convivencia con todo lo creado…

La visita nos invita a repensar nuestra historia, nuestras leyes, nuestras justicias, nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestros miedos, nuestros prejuicios… también nuestra fe, el sentido de nuestro vivir y nuestro morir, el Dios en el que creemos… y desde ahí, trabajar día a día, para que todo esté al servicio de la vida en dignidad, en solidaridad con otros hermanos y hermanas, haciendo realidad el derecho a la tierra, al trabajo, al techo, al pan…

La visita es resucitadora… como Jesús y con él nos acercamos, nos visitamos para invitar a levantarnos y asumiendo nuestra historia ponernos en camino… la invitación de Jesús es para todos, para todas… por eso, como Frater, desde nuestra silla de ruedas, hemos de decir a las personas con discapacidad y a toda la sociedad: levántate, toma tu vida y caminemos juntos para que nuestra vida, la de todos, tenga más ganas de ser vivida, en plenitud de sentido… eso es pascua – pasar de la no vida a la vida – por eso es vida de resucitados.

Feliz pascua. Seamos pascua. Que nadie nos robe esa responsabilidad. No privemos a nadie de ese derecho.

EQUIPO NÚCLEO INTERCONTINENTAL 
Panamá-República de Panamá 
++507 6613 6443 
Correo electrónico: fratinter@gmail.com 
Miguel Ángel Arrasate 
Dominicos. 
Apartado postal: 0819-03312. El Dorado 
Panamá-Rep. De Panamá 

 

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