“…completa solidaridad con el pueblo ngäbe-buglé…”

20140409-094107.jpgMovimiento de Adecentamiento de la Universidad de Panamá

COMUNICADO

LAS LUCHAS DEL PUEBLO NGÄBE-BUGLÉ DEBEN SER ACOMPAÑADAS 

POR LOS UNIVERSITARIOS

            La lucha por la libertad y por la vida es derecho inalienable de la especie humana.  A lo largo de su historia, los pueblos indígenas panameños han resistido los embates del despojo, la humillación y la discriminación, los cuales, unidos en perversa amalgama, tendieron históricamente a disociar culturas y a separar artificialmente las costumbres e idiosincrasias de los pueblos hermanos de nuestro país.  Los peyorativos “cholo”, “chombo” e “indio” son términos que con frecuencia, y sin ninguna base racional, fueron asociados a una supuesta “inferioridad” que era estimulada desde las mentes de los opresores.

            Sin embargo, a partir del último tercio del siglo XX, los avances mundiales en el desarrollo de la conciencia sobre los derechos humanos, las victorias sobre el colonialismo, la condena general contra el racismo y el cultivo del respeto a las diferencias culturales han propiciado cambios paulatinos en la mentalidad de la población que ya no acepta sin crítica las concepciones opresoras e irrespetuosas de los derechos de la humanidad y el ambiente.

            De allí que la inveterada resistencia de los indígenas a ser reducidos a la docilidad haya encontrado, en los últimos tiempos, respaldo universal en todos los pueblos y razas, pues han comprendido que el cordón que liga a la humanidad es el mismo para todos sus miembros.

            Así mismo, y por vía contraria, los defensores de la opresión y la humillación, en un esfuerzo vano por retardar la tendencia natural a la hermandad solidaria y a la eliminación de barreras artificiales, se esmeran en mantener las riendas del poder político como instrumento de su dominio económico y su supremacía cultural.  Antes, convenciendo a los oprimidos de ser “inferiores”; ahora, pretendiendo que el beneficio de unos pocos lo es para el país, y que no es el interés de un “grupo humano minúsculo el que debe oponerse al progreso y al avance de la sociedad.”

            Para justificar tal yerro, recurren a leyes que ellos mismos elaboran, a principios  que no se aplican a sí mismos, sino a otros (como el de la manida “seguridad jurídica”) y a un formidable sistema propagandístico que intenta convencer de la conveniencia de la injusticia a los mismos que la sufren.

            Pero se han estrellado, quienes así piensan, con el cambio de los tiempos, con el avance general de la humanidad, logrado a costa de grandes sacrificios.  Verdaderos dinosaurios del terror y la mentira, los opresores tratan de que la nueva conciencia del ser humano dé pasos atrás en la historia: pretenden que se deseduque, que solo tenga por cierto lo que ellos digan en su propaganda, que el mundo se ajuste a los “valores” de la desigualdad.

            A todo esto se opone el supremo valor de la solidaridad, el principio sobre el que descansan las acciones que unen a los pueblos en las luchas por sus justas reivindicaciones.  La lucha de la Comarca Ngäbe-Buglé logró, con el apoyo unánime del pueblo panameño, importantes victorias, pues la inmensa mayoría del país se puso, por primera vez en la historia, bajo los estandartes del liderazgo indígena que consiguió, con saldo de mártires y lisiados, que el gobierno de Ricardo Martinelli fuera sonoramente derrotado y obligado a derogar las leyes que permitían las minas en la Comarca y a detener el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco por lesionar los recursos naturales indispensables para la vida en esa región.

            El gobierno de Martinelli se vio obligado a eliminar su patrocinio a la codicia minera, pero incumplió lo de Barro Blanco y protegió su continuación aduciendo razones de “seguridad jurídica”, que es una noción que solo se aplica a la protección de los intereses de las empresas.

            Por ello, no es extraño que poderosos grupos empresariales defiendan tal principio y lo estén ventilando por los medios en su esfuerzo por convencernos de que lo que es bueno para unos pocos ricos y privilegiados debe ser bueno para todos los que ven cómo “el mundo es ancho y ajeno.”

            Para vergüenza de nuestro país, la administración de la Universidad de Panamá no tomó ninguna de las valientes medidas que sus antecesores han realizado cuando el pueblo al que se debe clama por justicia y muere en las calles al exigirla.  Su contubernio con los grandes intereses económicos a los que vende el patrimonio universitario ha entregado a la institución que fue clave en los esfuerzos de recuperación del Canal, a la más ruin complicidad y pusilanimidad.

            La bravuconería de las actuales autoridades universitarias y de sus espoliques solo les sirve para defender a su jefe de los señalamientos que merecen sus irregularidades y para parapetar su edificio clientelar.  Ni siquiera una resolución del Consejo Académico han publicado para solidarizarse con las luchas recientes del pueblo panameño al que deben sus adiposos salarios.

            Pero el Movimiento de Adecentamiento de la Universidad de Panamá no permitirá que llegue, por segunda vez, la hora de las definiciones sin que al menos parte de la comunidad universitaria se pronuncie.  No podemos exigir del actual rector ningún pronunciamiento valeroso.  Si lo hace ahora, no sería más que hipocresía.  Lo único que podemos exigir es que renuncie, para que la Universidad inicie sin estorbo los procesos necesarios que la lleven a recuperar su participación en la vida nacional que ha sido tan lastimada por su desatinada y complaciente gestión.

            El MOVADUP, por consiguiente, como organización universitaria, manifiesta su completa solidaridad con el pueblo ngäbe-buglé, engrosa las filas de las personas y organizaciones que le han manifestado apoyo e invita a todos los universitarios, incluyendo egresados, y al público en general, a que hagan lo propio.  Nos declaramos en alerta y a sus órdenes.

Panamá, 18 de junio de 2015.

movadup@outlook.es

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Tweeter: @movadup
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Una respuesta a “…completa solidaridad con el pueblo ngäbe-buglé…”

  1. Amarillys Taylor dijo:

    Ya era hora de que los universitarios decentes, los que no están emplanillados por el rector eterno reaccionaran en contra de todo lo que hace este señor y sus acólitos desde hace decenios y sobre todo expresen su apoyo a los movimientos indígenas que se oponen a que arruinen su manera de vivir construyendo represas inútiles que nunca beneficiarán a los panameños y sobre todo a los mas perjudicados por esta obra que no necesitamos.
    Es un deber de todos los panameños apoyar a este movimiento por un adecentamiento de la universidad que no podrá llevarse a cabo mientras el actual rector siga en funciones.
    Es urgente que este gobierno que está haciendo lo que nunca ha hecho otro gobierno, es decir, perseguir y enjuiciar a los corruptos siga por ese camino y actúe como se debe y como todos lo esperamos.

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