Lo que no se dice: Paco Gómez Nadal

PACO GÓMEZ NADAL

18/03/2014 – Estamos aturdidos. El ruido mediático, las redes sociales, el bochinche enlatado, la música, los concursos de televisión, los debates políticos, las declaraciones y las declamaciones, los teatros, el teatro político, los gritos de protesta y la callada resistencia, los truenos, los rieles del Metro derrochando billete, un tipo fingiendo ser candidato repartiendo billetes de a dólar para hacer ruido, el ruido interminable del tráfico sobredimensionado, las excavadoras abriendo zanjas para seguir rozando el cielo, el llanto de los niños cuando tienen hambre, el hambre de hielo hervido que provoca el raspao, la caja de resonancia que es todo centro comercial, el comercio de ruido para que no nos enteremos de nada…

Si algo caracteriza a la sociedad occidental de principios del siglo XXI es el ruido. El silencio es un bien ya tan escaso que nos atemoriza su presencia. Quizá por eso es importante fijarse en lo que no suena, en los silencios, en lo que no se dice.

No estoy haciendo un juego poético o un acertijo, sino que la experiencia como periodista me indica que es ahí, en el silencio público, donde se cocinan las verdades.

No se dice en Panamá casi nada sobre lo importante. Sigue el black out informativo sobre lo que acontece en la comarca Ngäbe Buglé y su resistencia: pequeños breves, pequeñas notas fragmentadas, aparecen para justificar nuestro carácter “democrático”. Pero lo que no se dice es que es el racismo el que atraviesa de forma dramática la ecuación que compone el mosaico de los medios occidentales.

No se dice que en Panamá se acaba de escenificar uno de esos actos de doble moral a los que nos tienen acostumbrados con la presencia como garantes de los representantes de Dios y del imperio. No parecía necesario que la sociedad civil panameña jugara algún papel en el previsible guión.

No se dice que Carter y su fundación, en el fondo, más que levantar las máscaras de los países que “monitorizan” [jamás en su casa natal a pesar del terrible déficit democrático que arrastra la democracia de lobbies gringa] lo que logran es justificar el statu quo de las injusticias. Firmar un llamado “pacto ético” no deja de ser un teatrillo para ingenuos en el que ni los que firman creen en ese compromiso, ni los testigos piensan que sirva para algo. Carter, ya cansado, se limita a esconder botellitas con mensaje entre líneas porque, la verdad sea escrita, no se atreve a hablar de frente.

Lo que habría que decir es que las elecciones de Panamá, como muchas otras, ya están viciadas antes de celebrarse. Los fraudes contemporáneos jamás se cocinan en las urnas, sino antes de llegar a ellas: las presiones políticas y mediáticas, el clientelismo, la compra de voluntades, el uso del dinero del Estado para financiar campañas oficialistas, los pactos políticos reales, sellados en una finca con un apretón de manos cuando el ruido nos despista con detalles superfluos…

Quizá habría que decir también que la Iglesia sigue jugando, como desde hace siglos, a ser la testigo cómoda de las tropelías políticas. Un poquito de crítica aquí, un poquito de receta y moralina allá, pero al final se mantiene en los cenáculos del poder, compartiendo cocteles y el oropel con el que nos deslumbran. Dice Carter que Panamá ha sabido combinar bien Iglesia y política… lo que no dice es que ese combinado ha sido el que ha provocado los peores desastres en los últimos siglos de historia de Occidente y que fue la fórmula ganadora para borrar del mapa Abya Yala para sustituirla por la Latinoamérica criolla.

No se dice, en definitiva, que es esa Iglesia, la católica y sus derivaciones, la que nos ha instalado en el racismo y la doble moral (el que peca y confiesa, empata), y que es el Imperio, aunque cada vez más decadente (como todo imperio) el que debilitó nuestras sociedades hasta hacerlas dependientes del suero de la politiquería.

Ya ven, es más lo que no se dice que lo que se afirma y, ya sé, que solo mentar algunos asuntos es como meter una lanza en las vísceras de la bestia, pero no podemos cejar en este empeño, en esta obligación ética de escuchar lo inaudible.

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IMG_7261Más claro, agua de tinaja. Mi voto en BLANCO se reafirma. Urge cambiar todo el sistema que prevalece derrochando ruidosa injusticia para acallar el clamor del silencio  de humanos y naturaleza. 

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Una respuesta a Lo que no se dice: Paco Gómez Nadal

  1. Dr. Claude Betts dijo:

    Importante reflexión porque diseca la escencia del ser humano, haciéndolo visible en medio de tanta basura física, mental y espiritual que trata de ahogar y desnaturalizar nuestra escencia de seres humanos libres con la responsabilidad de construir sociedades libres de la discriminación, la injusticia, la opresión y la destrucción de la naturaleza que nos sostiene a todos. Valió la pena leerlo.

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