VENEZUELA

Estimada Ana Elena:

He leído con muchísima atención tus reflexiones sobre la crisis por la que atraviesa Venezuela. Refiriéndome a las mismas, y con todo respeto, me atrevo hacer algunos señalamientos que me parecen de extraordinaria importancia:

1.    En Venezuela no hay una “dictadura del proletariado” y menos ha sido “impuesta”. Eso es incorrecto. Cuando así guste, me explayaría en explicar que debe ser entendido por “dictadura del proletariado”. Venezuela ni siquiera es un país “socialista”. La mayor parte de los medios de producción siguen estando en manos privadas, y el actual gobierno surgió como resultado de unas elecciones democráticas, lo que ha reconocido incluso el gobierno norteamericano y la totalidad de los gobiernos del mundo.

2.    El “modelo cubano” en nada se parece al régimen existente en Venezuela. Por otra parte, es muy difícil que un régimen socialista sea modelo para otros. Cada revolución responde a circunstancias específicas irrepetibles y los regímenes que surgen tras ellas responden, igualmente, a características propias de la sociedad de la que se trate. Por ello la Unión Soviética –cuando existió-, China Popular, Vietnam, Cuba, etc, han tenido regímenes muy poco parecidos entre sí, si bien todos ellos se fundamentaban en la socialización de los medios de producción.

3.    El denominado “co-gobierno” cubano en Venezuela me parece una exageración insostenible. Para bien o para mal los venezolanos se bastan a sí mismos. Además, ¿para qué sería necesario dicho “co-gobierno”?

4.    En cuanto a la socialdemocracia como alternativa, creo que habría que preguntarle a los franceses cómo les va y a los españoles cómo les fue. Su respuestas arrojarían luz sobre dicha posible alternativa.

Estas mis opiniones las vierto con la única finalidad de ir centrando las reflexiones y fundamentándolas en hechos objetivos.

Saludos,

José Stoute 
jose.stoute@gmail.com
13 de marzo de 2014

—————–

Amigas y compañeros:
Me complace muchísimo la participación contradictoria, plural y diversa sobre todos los temas que sentimos que son importantes en nuestras vidas personales, familiares y como actores de la nación panameña. Porque considero que son ejercicios importantes para construir nuestro propio discurso y el lenguaje panameño sobre estos temas, harto estudiados en países y culturas distintas (y predominantemente desde las esferas del poder global). Sólo espero que no sea un diálogo entre sordos y que nos leamos unos a otros con genuino interés, con la mente abierta.
Es cierto que el foco de nuestra causa señala las políticas públicas respecto al patrimonio histórico y cultural, la memoria colectiva y la identidad nacional.
Temas como el racismo, el androcentrismo,  la colonialidad, la democracia, los derechos humanos, etc. pueden parecer divergentes pero no lo son, si los miramos desde una perspectiva sistémica, integral, veremos que están relacionados como las partes de un todo. ¿De qué identidad, historia y cultura hablaríamos si excluimos la voz y perspectiva de los indígenas, los afrodescendientes, los chinos, las mujeres, los campesinos, los trabajadores o los pobres de la ciudad???
Para quienes nos perciben como “demasiado” intelectuales, les explico que ¡al fin! hay un movimiento panameño que aglutina y da voz a los intelectuales, además de pensadores panameños de cualquier oficio y condición. Y que este movimiento también tiene sentido de lo práctico y cotidiano, mientras se orienta a la acción ciudadana. Muestra de ello ha sido nuestro primer año de existencia en 2013  y el logro de haber revivido el 9 de enero en la memoria nacional, con la Caravana de la Soberanía y la aprobación de la Ley 118 del 27 de diciembre de 2013 que declara el 9 de Enero de cada año Día de la Soberanía Nacional subroga la Ley 13 de 1967 y modifica un artículo del Código de Trabajo. Esta Ley excluye al 9 de Enero de los días puente. Este movimiento intenta pensar para la acción, y de crear pensamiento propio mientras actuamos.
Nuestra red-foro, por su parte,  permite discusiones intensas y apasionadas que a veces producen disgustos, especialmente cuando algunos caen en el insulto y la descalificación personal. Pero, la mayoría de las veces, logramos discusiones abiertas, honestas, que ayudan al afinamiento de las ideas y nos ayudan a perder el miedo al “otro”, a la opinión contraria. Estas discusiones en la red las entiendo como un gimnasio para ejercitar y fortalecer nuestras capacidades democráticas de debatir, escuchar, tolerar unos a otros mientras vamos definiendo rutas de acción hacia la diversidad, interculturalidad y la equidad participativa.
Después de la reciente discusión sobre el androcentrismo lingüístico, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, algunos me han pedido que exponga mi posición en el tema de Venezuela, que paso a compartir con ustedes, por considerar que trata la identidad de clase (en Venezuela y, por extensión, de Panamá).
Intento ser una pensadora libre, honesta, tolerante (no creo que esto beneficie a Lucifer). No siempre lo logro. En la medida en que adquiero información de ambos lados (gobierno venezolano y opositores) me convenzo de que la situación Venezolana es, además de explosiva, extremadamente delicada y compleja.
Entre las convicciones en construcción que tengo en mente, las cuales dependen de la información que manejo hasta el momento, puedo compartir las siguientes
1. Venezuela está inmersa en una lucha violenta entre clases sociales.
2. El gobierno de Venezuela impone una dictadura del proletariado, con Cuba como su principal aliado y modelo.
3. La clase media venezolana (burguesía, estudiantes y profesionales)  intenta un golpe de Estado, con aliados como EEUU y sus lacayos.
4. La democracia venezolana, históricamente, como la panameña, ha sido de corte oligárquico, corrupto y tremendamente desigual. Ella es responsable de la dictadura proletaria de hoy.
5. La clase media venezolana, en las calles, no hacen una propuesta democrática incluyente (de los chavistas, esto es de los pobres) sino que su discurso de los Derechos Humanos, combinado con el derecho a la propiedad, etc. suena a nostalgia del pasado oligárquico….más que a una propuesta genuinamente democrática.
6. Martinelli sí es un lacayo de los EEUU, además de corrupto y dictador civil de la ultra derecha.
7. EEUU (no sé si el Pentágono o cuál agencia del Estado) sí conspira contra Maduro.
8. Cuba (que es totalitaria) co-gobierna en Venezuela y sobrevive gracias al subsidio venezolano.
9. El petróleo venezolano, como el Canal panameño, no permiten una soberanía total de nuestros Estados. Porque el servicio que prestamos a la economía mundial crea usuarios, clientes, etc. que se piensan accionistas de estas empresas… lo que nos hace importantes-vulnerables e imposibilita que nuestros países decidan sus destinos con mayor libertad y autonomía.
10. ¿Sería posible combinar la solidaridad social con las libertades individuales? Tal vez, la social democracia pudiera ser una alternativa.
Hasta aquí van mis reflexiones, inacabadas y dinámicas en la medida que voy obteniendo información (sesgada) de ambos bandos.
El debate de múltiples ideas no significa que vayamos a combatir en todos los frentes. La discusión amplia y libre de varios temas es necesaria, no obstante, para lograr coherencia con los principios y causas selectivas de nuestro Movimiento. Por ejemplo, no podemos decir que somos demócratas, honestamente, si actuamos en el cotidiano con prácticas machistas, racistas y oligárquicas. Porque uno de los principios de nuestro Movimiento es el de recuperar la memoria histórica, no para idealizar el pasado, sino para enfrentarlo críticamente y su identidad, para asumir el reto de reinventar la identidad panameña que anhelamos para el siglo XXI (ver manifiestos adjuntos).
Tampoco estamos maniatados frente a la posibilidad de apoyar a otros movimientos y organizaciones en causas que sintamos afines a nuestros principios. En estos casos podemos optar por ser aliados, un apoyo y no necesariamente los conductores, organizadores de estas causas.
El debate en la red es como ir al gimnasio para afinar y profundizar las ideas, obteniendo mayor información, mientras nos ejercitamos en la capacidad del diálogo. No es apenas una especie de exorcismo sino un entrenamiento de valores democráticos para la acción ciudadana. Las causas siguen siendo las mismas expresadas en nuestros Manifiestos originarios (que les adjunto para los miembros nuevos).
Con todo mi afecto, Ana Elena

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Luchas en el mundo y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Gracias por su comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s