Para dar gracias: Berna Calvit

Murales ciudad Pan_0004
Berna Calvit

bdcalvit@cwpanama.net

02/12/2013 – Este año adelanté mi viaje navideño para pasar la última semana de noviembre con mis amores lejanos y sus familiares por el lado paterno, abuelos, tíos, primos. La reunión familiar en Thanksgiving Day es una bella y significativa tradición en países como Estados Unidos y Canadá; es ocasión para fortalecer los lazos familiares y realzar la importancia de ese vínculo; para compartir bendiciones y buenos deseos con la familia y amigos queridos. Generalmente las palabras de gracias, son dichas por el mayor de la familia; es momento de recogimiento, de reflexión, de mucho sentimiento; no hacen falta los obligatorios regalos.

A diferencia de Halloween, fiesta que no me agrada ni un poquito, Thanksgiving me es grata al corazón. En Panamá esta fecha nos resulta familiar, tal vez porque la celebran los estadounidenses que durante tantos años estuvieron presentes en la zona canalera. Pero “dar gracias” a nuestra manera lo hacemos en fechas diferentes, casi todas con manifestaciones religiosas para agradecer la enfermedad superada, un lío legal bien resuelto, los billetes de lotería premiados, etc. En Panamá los que reciben mayores agradecimientos son el Cristo de Esquipulas en Antón, el de Atalaya, el Cristo Negro de Portobelo, san Juan Bosco, san Judas Tadeo y santa Librada en Las Tablas, y que me perdonen los santos cuya mención omito sin intención.

El Thanksgiving Day estadounidense, oficializado en 1863 por el presidente Lincoln, nace como celebración en 1621; un año antes, 100 colonos ingleses opuestos a la Iglesia anglicana emprendieron viaje y llegaron a Plymouth Rock, hoy Massachusetts; muchos murieron de hambre y frío y los sobrevivientes, ayudados por los nativos de la tribu wampanoag, aprendieron a cultivar la tierra, a pescar y cazar. El año siguiente, como muestra de agradecimiento celebraron un gran festín e invitaron a los indígenas. Es cruel ironía que más adelante los originarios fueran perseguidos, despojados de sus tierras y casi totalmente exterminados por los descendientes de los que llegaron allende los mares; por tal razón para los indígenas no es día para agradecer, sino Día Nacional de Luto de los Indios Norteamericanos (Native´s American National Day of Mourning). Por no ser una fecha religiosa, personas de todas las denominaciones la celebran; y es tan importante la reunión familiar que mueve a miles de personas para llegar a casa de sus padres o abuelos, donde se reúnen para la clásica cena del pavo.

En Estados Unidos el significado de Thanksgiving empezó a cambiar cuando los comerciantes lo vieron como magnífica oportunidad para superbaratillos el viernes, que ha resultado el día de mayores ventas del año; la publicidad masiva bombardea incesantemente para aumentar el deseo de comprar; una pesadilla, locura total, como si estuviera por llegar el fin del mundo. Así nació el Black Friday que dicen, se atribuye a la tinta que aparece en las facturas y otros lo explican como el día en que los comercios que están en rojo (déficit) pasan al apetecido negro en las cifras, día en que “black is beautiful”. Desapareció la tradición de cerrar los almacenes el día de Thanksgiving, lo que permitía la reunión familiar; las grandes cadenas de tiendas y casi todos los comercios abren sus puertas para el Black Thursday. Este atragantamiento comercial significa que miles de empleados tienen que trabajar y se fue a la porra un jueves tan especial. Con las nuevas tecnologías también surgió el Cyber Black Friday.

En Panamá el frenesí de fin de año comenzaba poco antes del Día de la Madre, que para los buenos hijos es todos los días; y para los que no lo son, es el día para visitar a mamá con un regalo, llevarla a comer fuera o el colmo, para caerle en casa esperando que la doñita les tenga un buen arroz con pollo o espaguetis bien ricos y después piropos por la comida, besito, te quiero mucho, hola y adiós, un día de estos paso por acá.

En noviembre, antes de salir de Panamá, vi que copiando las prácticas estadounidenses se promocionaba el Black Friday, viernes negro para el bolsillo de los que saldrán en estampida a colmar las tarjetas de crédito y a gastarse los ahorros que deberían servir para pagar cuentas al día o viejas morosidades. El gobierno empresario que tenemos, que anda en apuros para sacarnos más dinero, debe estar muy contento con lo que recibirán en ITBMS, aporte extra de los que se dejan seducir por el bombardeo publicitario y olvidan la moderación.

Algo parecido sucedió cuando al 9 de enero de 1964, para favorecer el comercio, especialmente en el interior de la república, se empezó a usar la fecha como día puente, lo que en cierta forma la rebajaba a un humillante Black Friday. Se restó importancia como fecha supremamente hermosa a la gesta patriótica que aunque dolorosa por las vidas que cobró, unió como ninguna otro el sentimiento nacional de dignidad. Gracias al organizado y tenaz Movimiento Ciudadano por el Fortalecimiento de la Identidad Panameña se logró que la Asamblea Nacional le devolviera el respeto que merece. Tras 50 años del heroico episodio que se inició con la marcha pacífica de un grupo de estudiantes, en 2014 se conmemorará como fecha gloriosa. Una batalla noble ganada a las cajas registradoras que bien merece mi “Acción de Gracias”.

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