LOS “PERROS” DE LA GUERRA MUESTRAN SUS COLMILLOS SOBRE SIRIA

Panamá ha sufrido demasiadas intervenciones, invasiones y cobardes ataques militares comandados por USA como para dejarnos endulzar por los cantos de muerte que han levantado sobre Siria. En los escritos abajo hay valiosos elementos que confirman que “el gobierno de los Estados Unidos no tiene amigos, si no intereses”. ¿HASTA CUÁNDO LA COMPLICIDAD DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL CON LOS EVIDENTES CRÍMENES DE GUERRA QUE COMANDAN GOBIERNOS IMPERIALES?  

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EU, GB y Al Qaeda, en el mismo bando

Robert Fisk

http://www.jornada.unam.mx/280813

Si Barack Obama decide atacar al gobierno sirio, se asegurará de que por primera vez en la historia Estados Unidos y Al Qaeda estén del mismo lado. ¡Vaya alianza! ¿No fueron los tres mosqueteros los que exclamaban: ‘¡Todos para uno y uno para todos!’ cada vez que salían a combate? Éste debería ser el nuevo grito de guerra para los estadistas occidentales si deciden unirse en la agresión contra Bashar Assad. Los hombres que destruyeron a tantos miles el 9/11 estarán luchando al lado de la nación cuyos inocentes asesinaron cruelmente hace exactamente 12 años. Gran triunfo para Obama, Cameron, Hollande y el resto de estos guerreros en miniatura.

Esto, desde luego, no será anunciado con fanfarrias por el Pentágono o la Casa Blanca ni, supongo, por Al Qaeda, aunque los tres intentan destruir a Bashar, lo mismo que el Frente Nusra, afiliado a la red Al Qaeda; pero la posible acción trae consigo interesantes posibilidades.

Quizá los estadunidenses deberían pedirle colaboración de inteligencia a Al Qaeda, después de todo, dicha red tiene las botas en el terreno, cosa que a Estados Unidos no le interesa en lo más mínimo. Posiblemente Al Qaeda pueda ofrecer alguna información sobre instalaciones de comunicación clave a la nación que normalmente afirma que los simpatizantes de Al Qaeda, y no precisamente los sirios, son los hombres más buscados del mundo.

Habrá algunas ironías, claro está. Mientras los estadunidenses, con sus drones, matan a miembros de Al Qaeda, y a las habituales decenas de civiles, en Yemen y Pakistán, los señores Cameron, Hollande y los otros pequeños generales, estarán dando asistencia material a Siria al golpear a los enemigos de Al Qaeda. Ciertamente, pueden ustedes apostar su último dólar que los objetivos que los estadunidenses no atacarán en Siria serán de Al Qaeda y del Frente Nusra.

Nuestro premier británico aplaudirá lo que sea que los estadunidenses hagan, aliándose así a Al Qaeda y seguramente olvidará de los atentados con bomba en Londres. Quizá, como ya no existe memoria institucional en estos gobiernos modernos, Cameron no recuerda lo similares que son los sentimientos expresados por él mismo y Obama a los que manifestaron en su momento Blair y el ex presidente Bush hace una década; las mismas aseveraciones insípidas dichas con una certeza absoluta y sin suficientes evidencias para sustentarlas.

En Irak fuimos a la guerra sobre la base de falsedades de engaña bobos y mentirosos profesionales. Ahora es guerra vía YouTube. No quiero decir que las terribles imágenes de civiles muertos o afectados por gases venenosos sean falsas, sino que cualquier evidencia contraria a lo que se ha visto será suprimida.

Por ejemplo, a nadie le interesarán los persistentes reportes provenientes de Beirut, según los cuales tres miembros de Hezbolá que combatían al lado de las tropas de Damasco fueron víctimas del mismo gas el mismo día del ataque, cuando se encontraban en unos túneles. Se dice que ahora están recibiendo tratamiento en un hospital de Beirut. Si las fuerzas del gobierno sirio usaron gas ¿cómo es que hombres de Hezbolá resultaron afectados también? ¿Se les regresó el gas por accidente?

Hablando de la memoria institucional: que levante la mano el alegre estadista que recuerde lo que ocurrió la última vez que los estadunidenses la emprendieron contra el ejército del gobierno sirio. Apuesto a que no se acuerdan. Bueno, pues esto sucedió en Líbano cuando la fuerza aérea estadunidense decidió bombardear misiles sirios en el valle de Bekaa el 4 de diciembre de 1983. Lo recuerdo bien porque vivía yo en Líbano. Un misil sirio tipo Strela de fabricación rusa impactó un avión bombardero A-6 estadunidense y éste cayó, naturalmente, en Bekaa. El piloto, Mark Lange, resultó muerto y su copiloto, Robert Goodman, fue tomado prisionero y trasladado a una cárcel en Damasco. Jesse Jackson tuvo que viajar a Siria a rescatarlo después de casi un mes en medio de muchas frases hechas sobre poner fin al ciclo de violencia.

Otro avión estadunidense, esta vez un A-7 también fue impactado por disparos sirios pero el piloto logró eyectarse del aparato sobre el mar Mediterráneo, de donde lo sacó un barco pesquero libanés. Su avión quedó destruido. Claro, se nos dice que el ataque contra Siria será breve. Nada más que entrar y salir. Cosa de un par de días. Eso es lo que Obama quiere creer. Pero piensen en Irán. Piensen en Hezbolá. Más bien sospecho que si Obama sigue adelante, el conflicto a su vez, seguirá y seguirá.

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Justificando lo injustificable

Diana Johnstone

www.rebelion.org/280813

Los liberales belicistas buscan a tientas un pretexto que puedan calificar de “legal” para librar la guerra contra Siria y han sacado a colación la “Guerra de Kosovo” de 1999.

No es sorprendente dado que un propósito primordial de aquel bombardeo desenfrenado de 78 días de EE.UU./OTAN era sentar un precedente para más guerras semejantes. El pretexto de “salvar a los kosovares” de un “genocidio” imaginario fue tan falso como el pretexto de las “armas de destrucción masiva” para la guerra contra Irak, pero la falsedad fue mucho más exitosa entre el público en general. Por ello, Kosovo mantiene su utilidad en el arsenal propagandístico.

El 24 de agosto, el New York Times informó de que los asesores de seguridad del presidente Obama “estudian la guerra aérea de la OTAN en Kosovo como un posible modelo para actuar sin mandato de las Naciones Unidas”. (A propósito, la “guerra aérea” no fue en Kosovo, sino que afectó a todo lo que era entonces Yugoslavia, destruyendo sobre todo la infraestructura civil de Serbia y sembrando también la destrucción en Montenegro).

El viernes, Obama admitió que ir y atacar a otro país “sin un mandato de la ONU y sin una evidencia clara” planteaba problemas en términos del derecho internacional.

Según el New York Times, “Kosovo es un precedente obvio para Obama porque, como en Siria, mataban a los civiles y Rusia mantenía antiguos lazos con las autoridades gubernamentales acusadas de los abusos. En 1999, el presidente Bill Clinton utilizó el apoyo de la OTAN y la justificación de proteger a una población vulnerable para justificar 78 días de ataques aéreos”.

Es ir demasiado lejos decir que estamos preparando justificaciones legales para una acción, considerando que el presidente no ha tomado una decisión”, dijo un alto funcionario del gobierno, quien habló bajo condición de anonimato para discutir las deliberaciones. “Pero Kosovo, por supuesto, es un precedente de algo que tal vez sea similar”.

Ivo H. Daalder, exembajador de EE.UU. ante la OTAN, sugiere que el gobierno podría argumentar que el uso de armas químicas en Siria representa una grave emergencia humanitaria, tal como el gobierno de Clinton argumentó en 1999 que “una grave emergencia humanitaria” presentó a la “comunidad internacional la responsabilidad de actuar”.

Esto representa legalidad creativa digna del Estado Canalla número uno del planeta.

Una guerra ilegal como precedente para más guerras

La guerra de EE.UU./OTAN contra Yugoslavia, que utilizó fuerza unilateral para destrozar un Estado soberano, separando la histórica provincia serbia de Kosovo y transformándola en un satélite de EE.UU., fue una clara violación del derecho internacional.

En mayo de 2000, la distinguida autoridad británica sobre derecho internacional Sir Ian Brownlie (1936-2010), presentó un memorando de 16.000 palabras, evaluando el estatus legal de la guerra, para el Comité Selecto sobre Asuntos Exteriores del Parlamento británico.

Brownlie recordó que las provisiones cruciales de la Carta de las Naciones Unidas estipulan de modo bastante claro que “Todos los miembros se abstendrán en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otra manera inconsistente con los propósitos de las Naciones Unidas”.

Brownlie agregó que el supuesto derecho a utilizar la fuerza con propósitos humanitarios no era compatible con la Carta de la ONU.

Durante la década pasada, las potencias occidentales han inventado y promovido un “derecho a proteger” (R2P) teórico en un esfuerzo para soslayar la Carta de la ONU con el fin de allanar el camino a guerras cuyo objetivo final es el cambio de régimen. El uso del R2P para derrocar a Gadafi en Libia delató la realidad, asegurando la oposición rusa y china a cualquier futura maniobra semejante en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Respecto a la Guerra de Kosovo, el profesor Brownlie llegó a las siguientes conclusiones principales en su memorando:

– La justificación primordial del bombardeo de Yugoslavia fue siempre la imposición de los planes de la OTAN para el futuro de Kosovo. La campaña de bombardeo se planificó en este contexto en agosto de 1998.

– Los planes de ataques aéreos masivos se hicieron en el mismo contexto y se divulgaron por primera vez en octubre de 1998. Ni el propósito de los ataques aéreos ni su implementación tuvieron que ver con los eventos en el terreno en Kosovo en marzo de 1999.

– La causa de los ataques aéreos fue bastante simple: ya que Yugoslavia no había cedido a las amenazas, había que cumplirlas.

– La base legal de la acción, tal como fue presentada por el Reino Unido y otros Estados de la OTAN, no se articuló adecuadamente en ningún momento.

– La intervención humanitaria, justificación presentada tardíamente por los Estados de la OTAN no figura en la Carta de las Naciones Unidas ni en el derecho internacional consuetudinario.

– Si se hubiera pensado que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad reconocerían la necesidad de una acción humanitaria, no cabe duda de que se habría tratado de obtener una resolución.

– Las intenciones de EE.UU. y del Reino Unido incluían la destitución del Gobierno de Yugoslavia. Es imposible reconciliar ese propósito con una intervención humanitaria.

– Parece difícil reconciliar la afirmación de actuar por motivos humanitarios con la desproporcionada violencia involucrada en el uso de munición pesada y misiles. Las armas tenían amplios efectos explosivos y los misiles tenían un elemento incendiario. Gran parte de los objetivos estaba en ciudades y pueblos. Muchas de las víctimas fueron mujeres y niños. Después de siete semanas de bombardeo hubo por lo menos 1.200 civiles muertos y 4.500 heridos. – A pesar de las referencias a la necesidad de encontrar una solución pacífica en las resoluciones del Consejo de Seguridad, las declaraciones públicas de Albright, Cook, Holbrooke y otros, y las reiteradas amenazas de ataques aéreos masivos, dejan muy claro que no se preveía ninguna diplomacia normal.

El “tratamiento Kosovo”

Como sinopsis final, Brownlie escribió una nota profética del futuro uso del “tratamiento Kosovo”:

El autor tiene contactos con una gran cantidad de diplomáticos y abogados de diferentes nacionalidades. La reacción a la campaña de bombardeo de la OTAN fuera de Europa y Norteamérica ha sido generalmente hostil. La mayoría de los Estados tienen problemas de separatismo y podrían, sobre una base selectiva, ser objetivos de la ‘gestión de crisis’ occidental. La selección de crisis para el ‘tratamiento Kosovo’ dependerá de la agenda geopolítica y colateral. Sobre esta base, y no una agenda humanitaria, Yugoslavia se ha seleccionado para la fragmentación sobre una base racial, lo que no es el caso respecto a Rusia e Indonesia”.

La intervención por la fuerza para servir objetivos humanitarios es una afirmación que solo está a disposición de Estados poderosos para utilizarla contra los menos poderosos. La suerte de Yugoslavia ha causado un daño considerable a la causa de la no proliferación de las armas de destrucción masiva”.

El Memorando Brownlie al Parlamento británico es la evaluación más exhaustiva del estatus legal de la Guerra de Kosovo. Es bastante notable que los liberales belicistas que rodean a Obama hablen de utilizar esa guerra como un “precedente legal” de una nueva guerra contra Siria.

Esto equivale a decir que un crimen cometido una vez se convierte en un “precedente” para justificar que se vuelta a cometer ese crimen.

¿Cuántas veces se puede engañar a la mayoría de la gente?

Si se entiende correctamente, la Guerra de Kosovo fue ciertamente un precedente que debe servir de señal de advertencia.

¿Cuántas veces puede utilizar EE.UU. una falsa alarma para comenzar una guerra agresiva? Un “genocidio” inexistente en Kosovo y Libia, armas de destrucción masiva inexistentes en Irak, y ahora lo que gran parte del mundo considera un ataque de armas químicas de “bandera falsa” en Siria.

EE.UU. anuncia habitualmente la presencia de un casus belli deseado, descartando las exigencias de una evidencia concreta.

En Kosovo, EE.UU. obtuvo la retirada de los observadores internacionales que podrían haber testificado si existía evidencia de “genocidio” de los kosovares. Las acusaciones aumentaron durante la guerra, y cuando posteriormente, no se encontró ninguna evidencia de semejantes asesinatos masivos, el asunto se olvidó.

En Irak nunca existió alguna prueba de armas de destrucción masiva, pero EE.UU. siguió adelante e invadió el país.

En Libia el pretexto de la guerra fue una declaración citada en forma incorrecta de que Gadafi habría amenazado con una “masacre de civiles” en Bengasi. Se denunció que era falsa pero, de otra vez la OTAN bombardeó, se derrocó el régimen y el pretexto cayó en el olvido.

El domingo, precisamente cuando el gobierno sirio anunció su disposición a permitir la investigación de los inspectores internacionales sobre el uso de armas químicas, la Casa Blanca respondió: “¡demasiado tarde!”

Un alto funcionario del gobierno de Obama que solicitó mantenerse anónimo (se puede especular razonablemente que dicho funcionario fue la belicista Consejera de Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice), emitió una declaración afirmando que existía “muy poca duda” de que las fuerzas militares del presidente Bachar al Asad habían utilizado armas químicas contra los civiles y que una promesa de permitir el acceso al lugar de inspectores de las Naciones Unidas era “demasiado tardía para ser creíble”.

En el mundo, más allá de Washington, existen muchas dudas –especialmente sobre la credibilidad del gobierno de EE.UU.– cuando se trata de encontrar pretextos para ir a la guerra. Además, fijar las “armas químicas” como una “línea roja” que obliga a EE.UU. a ir a la guerra es totalmente arbitrario. Hay muchas maneras de matar gente en una guerra civil. Elegir una como detonador de la intervención de EE.UU. sirve primordialmente para dar a los rebeldes una excelente razón para realizar una operación de “bandera falsa” que haga participar a la OTAN en la guerra que están perdiendo.

¿Quién desea o necesita la intervención de EE.UU.? ¿El pueblo estadounidense? ¿Qué ventaja sacará de involucrarse en otra interminable guerra en Medio Oriente?

¿Pero quién tiene influencia sobre Obama? ¿El pueblo estadounidense? ¿O será más bien “nuestro mejor aliado”, el que está más preocupado de reajustar su vecindario en Medio Oriente?

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu dijo que “No se puede permitir que esta situación continúe”, expresando una extraordinaria preocupación por los civiles sirios “brutalmente atacados con armas de destrucción masiva”.

No hay que permitir que los regímenes más peligrosos del mundo posean las armas más peligrosas del mundo”, agregó Netanyahu.

A propósito, existen sondeos que muestran que para gran parte del mundo el régimen más peligroso del orbe es Israel, al que se permite que posea las armas más peligrosas, las armas nucleares. Pero no existe la menor posibilidad de que se aplique a Israel algún día “el tratamiento Kosovo”.

DIANA JOHNSTONE es autora de Fools Crusade: Yugoslavia, NATO and Western Delusions. Contacto: diana.josto@yahoo.fr

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/08/26/us-uses-past-crimes-to-legalize-future-ones/ 

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De las páginas de

 
 
 

¡Alto a la agresión EE.UU. contra Siria!


Editorial WW/MO

25 de agosto 2013

Antes de hablar de alguno de los detalles de la última gran mentira, WW-Mundo Obrero denuncia cualquier ataque aéreo o con misiles contra Siria como un crimen de guerra internacional. Hacemos un llamado a todas las fuerzas contra la guerra en los Estados Unidos para hacer frente y decir “no” a este acto de agresión.

El imperialismo estadounidense está a punto de lanzar una nueva guerra. Ésta, la última de una larga serie de guerras de agresión, se dirigiría a Siria. Mientras escribimos, cuatro destructores estadounidenses, cada uno con 90 misiles de crucero, se están moviendo al Mediterráneo oriental para poder lanzar estos cargamentos mortíferos contra el pueblo sirio.

Como con las anteriores agresiones de Estados Unidos contra Yugoslavia, Iraq y Libia, Washington ha presentado una gran mentira para tratar de justificar una agresión injustificada e ilegal contra el pueblo sirio.

En Yugoslavia, el pretexto, que se demostró más adelante ser falso, es que el gobierno serbio estaba cometiendo “genocidio” contra la etnia albanesa de Kosovo. En Libia, el gobierno de Moammar Gadhafi fue acusado de estar a punto de cometer una masacre en Bengasi – otra gran mentira inventada por las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN. Y ya todos/as sabemos que no se encontraron “armas de destrucción masiva” en Irak.

Ciertamente, hay una terrible guerra civil en Siria. Pero las fuerzas que participan en la lucha armada contra el gobierno sirio han sido armadas y financiadas por Arabia Saudí, otras monarquías del Golfo, Turquía y otras potencias de la OTAN – todas aliadas con el imperialismo estadounidense. Son responsables de las 100.000 muertes y millones de refugiados/as de este conflicto.

El gobierno sirio ha negado categóricamente el uso de gas venenoso. No tenemos ningún problema uniéndonos a las cientos de millones, si no miles de millones de personas en todo el mundo que creen a Damasco, en lugar de a los incurables mentirosos en el campo imperialista. El imperialismo estadounidense tiene un historial de inventar cualquier pretexto para justificar su propia agresión. Sus mentiras están destinadas a cubrir su trayectoria de gastar billones de dólares en la maquinaria de destrucción más masiva de la historia mientras que no hace nada útil por las masas de personas en el mundo.

Se han mostrado videos en todo el mundo que muestran muchos civiles muertos. Los medios de comunicación imperialistas difunden éstos con la esperanza de justificar una intervención imperialista en nombre de las bandas criminales que luchan contra el gobierno sirio.

¿Muestran estos videos realmente a víctimas del gas enervante sarín? No hay expertos que confirmen esta acusación. Y si es cierto, ¿acaso prueban que el gobierno sirio es el responsable? El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia sostiene que la verdadera fuente de estos asesinatos son los mismos “rebeldes” – fuerzas ultra-reaccionarias en contra del gobierno que son conocidas por matar a civiles sirios que pertenecen a una religión o secta diferente. Atribuyen a los rebeldes el haber utilizado el gas sarín en un intento por culpar al gobierno de Bashar al-Assad y provocar la intervención directa del imperialismo.

El momento de esta crisis también hace que sea muy sospechoso. Los “rebeldes” han tenido una serie de derrotas militares y conflictos armados entre ellos. No han logrado crear un comando central. Además, un equipo de inspección de las Naciones Unidas acababa de llegar a Damasco. ¿Por qué el gobierno sirio hubiese elegido este momento para hacer la misma cosa que EE.UU. dijo que causaría una intervención?

Sólo los “rebeldes”, o como Damasco acertadamente los llama, los “terroristas”, podrían beneficiarse de esto.

El gobierno de Washington afirma que está “reacio” a intervenir directamente. Pero los hechos sobre el terreno – y en los mares cercanos – apuntan a la posibilidad de otra guerra de EE.UU. en la región. Cualquier persona que desee detener este asalto contra el pueblo sirio – y esto también es un asalto a las condiciones de vida de los/as trabajadores/as y todas las personas pobres en el propio EE.UU. – debe estar preparada para hacerle frente a cualquier agresión nueva.

Para quienes le interesen los argumentos en contra de la versión oficial EE.UU., dirigimos su atención a un video preparado por Press TV. Se puede encontrar en tinyurl.com/mfdcsgu.

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Stop U.S. aggression on Syria!
WW-MO Editorial on August 25, 2013
Aug. 25 — Before we discuss any of the details of the latest Big Lie, Workers World denounces any missile or air attack on Syria as an international war crime. We call upon all anti-war forces in the United States to stand up to say “No!” to this act of aggression.
U.S. imperialism is poised to open another war. This one, the latest in a long series of aggressive wars, would target Syria. As we write, four U.S. destroyers, each with 90 cruise missiles, are moving into place in the eastern Mediterranean to be able to launch these death-dealers at the Syrian people.
As with earlier major U.S. aggressions against Yugoslavia, Iraq and Libya, Washington has presented a Big Lie to try to justify an unwarranted and illegal assault on the Syrian people.
With Yugoslavia, the claim, shown later to be false, was that the Serbian government was committing “genocide” against Albanian-ethnic people in Kosovo. In Libya, Moammar Gadhafi’s government was alleged to be on the verge of committing a bloodbath in Benghazi — another Big Lie invented by U.S.-NATO forces. And we all know that no “weapons of mass destruction” were found in Iraq.
There is certainly a horrible civil war in Syria. But the forces engaged in armed struggle against the Syrian government have been armed and financed by Saudi Arabia, other gulf monarchies, Turkey and other NATO powers — all allied with U.S. imperialism. They are responsible for the 100,000 deaths and millions of refugees from this conflict.
The Syrian government has categorically denied using poison gas. We have no problem joining with the hundreds of millions, if not billions, of people around the world who believe Damascus, rather than the incurable liars in the imperialist camp. U.S. imperialism has a track record of inventing any pretext to justify its own aggression. Its lies are meant to cover its track record of spending trillions of dollars on the most massive engine of destruction in history while failing to do anything helpful for the masses of people in the world.
Videos have been shown around the world that show many dead civilians. The imperialist media disseminate these with the hope of justifying an imperialist intervention on behalf of the criminal gangs fighting the Syrian government.
Do these videos really show victims of sarin nerve gas? No experts are confirming this charge. And if they do, does that prove the Syrian government is responsible? The Russian Foreign Ministry argues that the real source of these killings is the “rebels” themselves — ultra-reactionary, anti-government forces who have been known to murder Syrian civilians belonging to a different religion or sect. It charges they are the ones who have used sarin in an attempt to blame the Bashar al-Assad government and provoke direct imperialist intervention.
The timing of this crisis also makes it highly suspect. The “rebels” have had a string of military defeats and armed conflict among themselves. They have failed to create a central command. Moreover, a United Nations inspection team had just arrived in Damascus. Why would the Syrian government choose this time to do the very thing that the U.S. said would cause it to intervene?
Only the “rebels,” or as Damascus rightly calls them, the “terrorists,” could gain from this.
The administration in Washington claims it is “reluctant” to intervene directly. But the facts on the ground — and in the nearby seas — point to the possibility of yet another U.S. war in the region. Anyone wishing to stop this assault on the Syrians — and this is also an assault on the living conditions of workers and all poor people in the U.S. itself — must be ready to stand up against any new aggression.
For those interested in the arguments against the official U.S. story, we direct your attention to a video prepared by Press TV. It can be found at tinyurl.com/mfdcsgu.
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