METODOLOGÍAS Y PARADIGMAS DE LA HISTORIA

Belisario Porras: ¿liberal radical o un oportunista?
ANA ELENA PORRAS
La figura de Belisario revela las diferencias entre tendencias liberales. Ana Elena Porras rebate al autor estadounidense que acusa a Porras de oportunista y denuncia mala praxis del historiador
Belisario Porras: ¿liberal radical o un oportunista?
Belisario Porras: ¿liberal radical o un oportunista?
HISTORIA. La construcción del Canal marcó el Estado panameño. Foto: Archivo | La Estrella

2013-07-30 — 12:00:00 AM — PANAMÁ. Durante tres meses el diario La Prensa publicó una entrega especial sobre el exmandatario Belisario Porras elaborado por el historiador estadounidense Peter Szok. La Fundación Belisario Porras, a través de la historiadora Ana Elena Porras, decidió rebatir la tesis defendida por el autor norteamericano. Esta es parte de la réplica.Al mismo tiempo Peter Szok reconoce el intervencionismo neocolonial de EEUU, afirma contradictoriamente que la modernización del Estado de Panamá se debe a la colaboración con este neocolonialismo. De manera semejante a la historiografía eurocéntrica de la conquista y colonización de América por España, que aseguraba que gracias a ella se había traído civilización, religión e idioma a un territorio de salvajes, Szok minimiza y niega méritos a los panameños y a Belisario en la modernización de nuestro propio Estado nacional.

No me cabe duda de que la construcción del Canal de Panamá fue el eje sobre el que giró el Estado Nacional durante el siglo XX. También considero cierto que el saneamiento de la fiebre amarilla fue un logro admirable en Panamá y lo debemos a médicos en su mayoría norteamericanos. Pero considero imperdonable que haya escapado a la historiografía del Canal el hecho de que la República de Panamá subvencionó la construcción y funcionamiento del Canal, durante todo el siglo XX, donando las toneladas diarias de agua dulce que vierte el Chagres para el funcionamiento de las esclusas, concediendo poblados enteros que fueron anegados para uso del Canal, y otorgando nuestros puertos económicamente más necesarios y lucrativos en Panamá y Colón para la seguridad del Canal, dividiendo el territorio nacional para su construcción.

Panamá tuvo que hospedar el enclave colonial de la Zona del Canal, que excluyó a los panameños de los negocios del Canal e impidió obtener impuestos por los servicios públicos en esta Zona, con aceptación de bases militares sin pago de alquiler, con pérdida de soberanía nacional y padecimiento de constantes humillaciones contra la imagen internacional de nuestro Estado Nacional.

EL PAPEL DE BELISARIO

Pero esto no es todo: Szok afirma que se le debe más a los EEUU que a Panamá en la modernización del Estado. Esta aseveración obedece a una planificación y responsabilidad financiera de Panamá. Por el contrario, resta importancia al hecho de que Porras realizó obras institucionales y políticas de profundidad en la planificación del Estado, como el trazado de límites entre provincias y distritos (enfrentando a latifundistas); los barrios de la Exposición, Bella Vista, San Francisco. El Asilo Bolívar para ancianos, la Escuela Normal de Señoritas, El Museo Nacional. El Registro Civil que ofreció el derecho de ciudadanía a todos los panameños, el Registro Público, el Archivo Nacional, el Hospital Santo Tomás.

Relleno y saneamiento de los puertos de Almirante y Bocas del Toro. Construyó ferrocarriles en Chiriquí y Los Santos para la carga de productos agrícolas y ganaderos. Más de 100 escuelas, sumándolas a las 226 existentes; adoptó nuevos planes de estudios, programas y reglamentos para la enseñanza primaria. Impulsó la educación secundaria, apoyando la labor de los centros ya establecidos para entonces, reconstruyendo el edificio de la Escuela de Artes y Oficios, creando la Escuela Profesional de Mujeres.

Creó bibliotecas escolares en David, Santiago, Las Tablas, Chitré, Aguadulce, Penonomé, Colón y Bocas del Toro. Creó una ley de indígenas y la Comarca Guay mí en 1914. Sancionó el Acto Legislativo de 1918 que otorgó el voto directo a los ciudadanos panameños para elegir al Presidente de la República. Dotó de acueductos a Taboga, Las Tablas, Penonomé y San Carlos.

Así entre un sinfín de obras, instituciones y políticas de Estado.

¿Fueron apenas obras físicas las que cristalizó Belisario Porras? No. ¿Fueron estas obras institucionales en contra de la modernización del Estado de Panamá? No. ¿Promovieron ellas la neodependencia de Panamá? En cierta manera, porque estas obras incrementaron la deuda externa de Panamá con los EEUU.

No obstante, hago la salvedad de que Panamá ya venía endeudándose con anterioridad, y Belisario Porras pagó $738,000 (y eran apenas $250,000 lo que Panamá recibía de anualidad por el Canal) como herencia del gobierno anterior de Pablo Arosemena. Más importante me parece señalar que el argumento del endeudamiento creciente de Panamá también es sesgado y ligero: porque la dependencia financiera de Panamá, durante todo el siglo XX, se debió en mayor grado al enclave colonial de la Zona del Canal, debido a que ‘secuestró’ el principal recurso económico a Panamá, el paso transístmico, los puertos de las ciudades terminales y los negocios que ellos generan, pagando un alquiler a todas luces injusto e insuficiente.

Generalmente escapa a nuestros historiadores y economistas hacer el cálculo de cuánto aportamos los panameños a la construcción y funcionamiento del Canal, y al funcionamiento de la Zona del Canal, cuyo gobierno y sociedad zoneíta se financió con nuestro mayor recurso económico, excluyendo al Estado de Panamá y a los comerciantes panameños de obtener cualquier beneficio con el comercio y los servicios en el Canal y la Zona del Canal e, inclusive, permitiendo el contrabando que perjudicaba a Panamá.

La modernización del Estado panameño realizada por Belisario Porras, pese a la crisis económica y financiera creada por la Primera Guerra Mundial y la culminación de las obras del Canal y la deuda heredada, fue plasmada a través de la construcción de obras públicas y creación de instituciones perdurables que fueron cos teadas totalmente por la República de Panamá, con ingresos nacionales, tales como la nacionalización de la Lotería Nacional, aumento en los impuestos sobre el consumo de licor y préstamos otorgados por los Estados Unidos, deducibles de la anualidad que pagaba el Canal de Panamá.

EL IDEARIO LIBERAL

Peter Szok excluye de su análisis las diferentes corrientes del liberalismo panameño en la historia de Panamá durante los siglos XIX y XX, metiendo en el mismo saco a Belisario Porras y a Rodolfo Chiari, entre otros, sin identificar entre ellos sus diferencias ideológicas en el contexto del liberalismo, reduciéndolos a simples caciques en la lucha por el poder.

Belisario se identificó con la corriente radical, o liberalismo del arrabal, inspirado en Buenaventura Correoso (que puede considerarse como antecedente del liberalismo social y la social democracia), que procura un Estado garante de libertades civiles, justicia e igualdad para todos los panameños. Mientras que Chiari representó el liberalismo en su modalidad oligárquica, más individualista (que es antecedente del neoliberalismo), con énfasis en los derechos individuales a la propiedad y a la riqueza.

Omite Szok que todas las obras de Porras, físicas e institucionales, fueron de carácter público, jamás privado. Y que nunca violó los derechos humanos (garantizándolos incluso a sus enemigos y adversarios), ni utilizó su poder para enriquecimiento personal. Tampoco reconoce el liberalismo radical de Belisario quien, en 1914, antes que muchos países civilizados, creó leyes sociales que garantizaron la jornada de 8 horas para los trabajadores, los domingos como días de descanso, el pago de las horas extra, la preferencia por la contratación de trabajadores nacionales y la prohibición del trabajo infantil.

Este olvido es lamentable, especialmente, porque contradice la sugerencia del historiador norteamericano de que Belisario Porras fue más un político oportunista que idealista y leal con los intereses del pueblo.

Contrariamente a la tesis de Szok, el ideario liberal panameño sí existió y permeó la cultura política de la República, más allá de la existencia de su partido, con los siguientes principios liberales: 1) El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de éstas, el principio de progreso de la sociedad. 2) El establecimiento de un Estado de derecho, donde todas las personas sean iguales frente a la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento de un mismo marco mínimo de leyes que resguarden las libertades y el bienestar de las personas. 3) La división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial con pesos y contrapesos que permitan un balance de poder, como instrumento contra la dictadura. 4) Una educación humanística y laica, de acceso universal. 5) La tolerancia religiosa en un Estado laico.

Este ideario asumido por los liberales panameños es su legado y referencia principal, en el proceso de modernización y consolidación del Estado de Panamá, hasta el presente, y referente principal de casi todas nuestras Constituciones.

Cuando Szok asigna responsabilidad a Belisario Porras de acontecimientos como la Revolución de Tule, la Huelga Inquilinaria, Acción Comunal, etc. , imagina a Belisario Porras como un súper hombre y figura ahistórica y omnipresente en la historia de Panamá, más allá de sus administraciones, eliminando responsabilidades a los gobiernos respectivos, al neocolonialismo y a otros factores.

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