El Divino Absurdo

524397_10150734223947869_222195592868_9680578_1654546207_nUno de los motivos por los que el imperio de la Iglesia Católica se ha venido del cielo al suelo es por reacciones como las que, al calor del supuesto milagro de Juan Pablo II a una tica, hiciera patentes monseñor Hugo Barrantes, arzobispo de San José.

El ilustre prelado no perdió ocasión para atribuir el acontecimiento a un mensaje de Dios a la familia costarricense contra la fecundación in vitro y el estado laico. Me pregunto: ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Cómo se come eso? ¿Por qué esa manera suya tan sui géneris de concebir el derecho a la vida y el libre credo?

Milagros aparte, resulta sorprendente que, pese a su impopularidad y decadencia, algunos ministros de Dios insistan en manipular a estas alturas del Siglo XXI los sentimientos de sus feligreses. Flaco favor le hacen a su religión al atizar aún más la gran pérdida de credibilidad y fe en ella.

Aprovecharse de la efervescencia mediática del milagro de marras para asociarlo al procedimiento in vitro es jugar con la inteligencia y libre raciocinio de la gente, exacerbar sus prejuicios ontológicos y someterla una vez más a la divina castración.

Debe ser que la Iglesia nos sigue creyendo tontos, capaces de tragarnos todos los miedos que infunde y se inventa como si la historia no fuese el mejor testigo de tanta impostura suya.

Nadie duda un ápice de que Juan Pablo II reúne los requisitos para ser santo, incluso sin necesidad de milagros. Su paso por la Iglesia y el mundo fue un milagro en sí mismo y cada gesto suyo de amor a la humanidad le dan suficientes credenciales para ser tenido como el ejemplo más grande y reciente de carisma, bondad y sabiduría. Más aún; deberían declararlo santo por aclamación.

Incluso la encíclica más reciente (Lumen fidei) del actual papa Francisco en sociedad con su antecesor Benedicto XVI es, religiosamente hablando, mucho más potable que la barbaridad de monseñor Barrantes al instar a la humanidad toda a recobrar tanto la fe iluminada por la verdad como ese gran santuario que fue siempre la familia tradicional.

Pero monseñor Barrantes, obcecado en su ortodoxia e intransigencia, manipula incluso la ciencia por el lado que más le conviene para satanizar la práctica in vitro que les permite a millones de parejas en el mundo gozar en familia de la felicidad de los hijos, muy a tono precisamente con la exhortación de la encíclica.

¿Quién entiende entonces a la Iglesia? Por un lado promueve la unidad de la pareja y su regreso al hogar dulce hogar a través del matrimonio hombre y mujer, y por el otro la desautoriza al impedirle consumar la esencia de su amor, o sea, los hijos, por la vía de concebirlos a través de un procedimiento excepcional cuyo único pecado es no gustarle.

Su filosofía sobre el derecho a la vida no deja, además, de ser curioso pues, por un lado, no le importa el “creced y multiplicaos” que asfixia al mundo de hijos no deseados, y por el otro se opone a que nazcan hijos más que deseados a través de la fecundación in vitro.

Si por los menos la Santa Madre Iglesia repartiera sus $7 mil millones en efectivo que tiene en caja entre los millones de personas, sobre todo niños, que cada año mueren por hambre y desnutrición en el mundo, su credo ya tendría un poco más de coherencia. (Esto sin contar el jet con 20 millones de euros que capturó la policía italiana en ruta al banco del Vaticano).

Y en cuanto a su reacción contra el estado laico ¿qué méritos hace la Iglesia Católica para seguir ostentando una prebenda que discrimina las otras formas de pensar y sentir? Lo que se pretende es, a partir del Estado, dar un trato justo a todos los ciudadanos creyentes o no creyentes. ¿O será que la Iglesia tampoco cree ya en la justicia?

ed@columnistaedgarespinoza.com

Escrito por Edgar Espinoza | ed@columnistaedgarespinoza.com | Ver todos mis artículos

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Una respuesta a El Divino Absurdo

  1. Rogelia Gilman dijo:

    El problema del mundo son los varones,en este siglo,la vacectomia deberia ser gratis y mandatoria. La iglesia catolica,mas todas esas otras entidades que usan a Dios para su sinverguensura estan controladas por varones, aparte la religion a sido manipulada para hacer a los ingnorantes mas ingnorantes de lo que ya son y seamos honesto nos gusta el dinero. pero cuando es del otro, entonces es capitalismo.

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