LAS INUNDACIONES DE NOVIEMBRE DE 2012 EN PANAMÁ: EL ESTADO TIENE PLANES PARA MATAR GENTE PERO NO PARA SALVARLA

68329_10152297455255263_1603704444_nHacia fines de Noviembre de 2012 volvieron a ocurrir en Panamá inundaciones que, hasta el momento de escribir estas líneas, han cobrado la vida de cinco personas y dejado sin hogar y miles de seres humanos. El hombre fuerte de dicho país, Ricardo Martinelli, declaró que es una pena “que el Servicio Nacional Aeronaval sólo cuente con tres helicópteros para estos casos”. Pero cuatro meses antes, el pasado 30 de Julio, también murió un niño y hubo cinco mil afectados por inundaciones. Es decir, el Sr. Martinelli parece que no aprendió nada de lo ocurrido cuatro meses antes de las actuales  inundaciones, y ni hablar de las de años recientes. Lo que no le falta al gobierno son balas y perdigones para matar y dejar ciegos a los indígenas y afrodescendientes; el último de estos eventos ocurrió en Octubre de este año. En Panamá hay planes eficaces para matar gente, pero ninguno para prevenir la muerte de los ciudadanos cuando ocurre algo tan cotidiano como la lluvia.

Los aguaceros suelen ocurrir y seguirán ocurriendo. Un paso fundamental para enfrentarlos es cambiar este gobierno de asesinos. Ese gobierno representa un sistema económico ecológicamente insostenible llamado capitalismo, que significa “la doctrina del capital”. Por eso pone el dinero por encima de la vida humana y la naturaleza. Es la gran diferencia con el socialismo de nuestros indígenas, el cual procura mantenerse en armonía con una naturaleza a la que no hay poder humano que pueda comprar. Además de estas denuncias, escribo este artículo con recomendaciones a los ciudadanos para que traten de encarar las inundaciones que volverán a ocurrir. No es fácil, pero sé que puede serles útil.

Los desastres “naturales”: un negocio jugoso

394984_174519222688510_500541611_nDejé de creer que el Sr. Martinelli y su gobierno estén locos. Si sus cerebros andaran mal no hubieran sabido enriquecerse, establecer estrategias electorales, escoger momentos para imponer leyes calculando la reacción popular y el modo de reprimirla, dividir a sus enemigos y montar campañas propagandísticas colosales para lavar cerebros, desde la escuela hasta la televisión. Saben que en Panamá llueve mucho, que el terreno es montañoso –lo cual lo cual facilita deslizamientos de tierra e inundaciones. Saben que los bosques y los manglares el impacto de las lluvia y las mareas, reduciendo los riesgos de que arrastren las casas, las cosechas y el suelo. Llevan décadas oyendo hablar del cambio global y –pese a todo ello, insisten en un modelo de desarrollo que destruye a la naturaleza a cambio del dinero fácil. La pregunta es: ¿por qué?

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Es muy probable que se deba a que, cada vez que algo se destruye, hay que hacer inversiones para re-construirlo. Tan sólo las inundaciones de Noviembre de 2012 han dejado más de 6000 viviendas destrozadas, destrucción en carreteras como la Transístmica y hasta pérdidas en comercios al por mayor y al por menor. Las mismas empresas constructoras que deforestaron todo son las que van a recibir dinero, una vez más, para restablecer las infraestructuras o construirlas nuevas en lugar de ser penalizadas –y sus dueños encarcelados, por los daños ambientales y las muertes que han causado. Los supermercados e importadores de alimentos se benefician con la compra de estos por el pueblo o por instituciones de ayuda humanitaria. Es poco probable que los “incentivos financieros” que reciban los buhoneros y dueños de kioscos sean comparables a los que recibirán los dueños de supermercados. Así es el capitalismo: la doctrina del dinero, no de la vida humana ni de la naturaleza.

Los terratenientes obstaculizan el ordenamiento territorial

Río TabasaráDurante muchos años los biólogos han insistido en la necesidad de realizar un ordenamiento territorial de todo el país, pero también a nivel de cada localidad. Se propone que donde hay manglares los siga habiendo, que donde el terreno es demasiado quebrado no se instalen minas ni ninguna actividad que implique deforestación en gran escala. Que donde hubo bosques se vuelva a reforestar y se permita que los rastrojos sigan creciendo, que la ganadería y la agricultura sean intensivas, ocupando menos espacio sin dejar de alimentar a los habitantes de las ciudades, y que no se construyan mega-malls y rascacielos que para lo único que sirven es para requerir más electricidad que la realmente necesaria, provocando artificialmente la “necesidad” de hidroeléctricas, y que, en vez de deforestarlo todo, hay que mantener amplios espacios arbolados en torno a las barriadas. Todas son buenas ideas; no debería ser un gran problema aplicarlas. No se las aplica por una razón muy simple: las tierras planas, buenas y seguras están en manos de unas cuantas familias de rabiblancos de alcurnia, y otros de menos abolengo como los Martinelli. Son ellos los que acapararon las tierras durante siglos, obligando a la gente a emigrar hacia los bosques, incluyendo los manglares, y hacia la capital, los dueños de las empresas constructoras y de los bancos que las financian, de los supermercados, los comercios, las hidroeléctricas y de todos esos negocios. Una vez más: esta doctrina del dinero llamada capitalismo se opone frontalmente a la conservación de la vida humana, como lo indican los muertos por las inundaciones, y de la propia naturaleza.

Silvia CarreraEl primer paso para solucionar eso de raíz es quitar del poder a estos parásitos, expropiar las tierras, fomentar el retorno a dichos sitios de los campesinos que talan las selvas y coadyuvar a que los bosques se recuperen. Llámenme ñángara, no me importa, y además, estoy orgulloso de ello, pero declaro aquí mismo, que deseo que personas como mis amigos Juan Jované y la Cacica Silvia Carrera gobiernen este país pues ellos representan dicho proyecto de vida, no de muerte. Les tocaría un trabajo duro por lo que el pueblo mismo debe organizarse para efectuarlo y para que nadie le eche cuentos.

Las minas a cielo abierto son una bomba de tiempo

En la región de Donoso, Colón, hay minas a cielo abierto cuya explotación ocurre en terrenos muy inclinados y en un área lluviosa por excelencia. En cualquier momento el sol va a evaporar aguas del Caribe, el viento traerá esas nubes y se precipitarán torrentosamente el terreno inclinado, ahora deforestado, causando nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra. Incluso la más sabia manera de explotar a gran escala esos yacimientos puede ser peligrosa: el clima no lo pueden cambiar. Si de verdad queremos que el país haga dinero sin arriesgar la vida, entonces hay que ser muy claros: o se practica la minería en pequeña escala, adaptando a las tecnologías modernas la minería “al por menor” de nuestros indígenas (al fin y al cabo el oro y el cobre no se comen), o no se hace absolutamente ninguna minería. De lo contrario, tarde o temprano lloverá intensamente en las regiones mineras y las consecuencias serán lamentables; y conste que me gustaría estar equivocado, pero es mejor evitar que el tiempo haga su juicio: hay que expropiar las minas ya. Los biólogos podemos hacer muchas cosas por mitigar los impactos de la minería, pero no podemos cambiar el clima; hay que adaptarse a él.

Algunas recomendaciones de corto plazo

En el corto plazo es necesario que el pueblo se organice ante futuras inundaciones, en cada barrio y en cada pueblo. Sabemos que llueve, pero es más difícil predecir exactamente dónde será la próxima inundación debido a que el relieve del país es montañoso. Por eso hay que prevenirse en todo el territorio; sin miedo: la lluvia es buena, lo que está mal es la administración del país.

No hay que conformarse con lo que indican los medios de comunicación pues estos mayormente prefieren proyectar la crónica roja. Conviene mantener un ojo puesto en el Canal del Tiempo, gratis en internet, y buscar allí imágenes de satélite con animación en tiempo real; les doy la dirección de internet al final de este escrito, ojalá les ayude. Las informaciones suelen estar en inglés por lo que es bueno colaborar con nuestros hermanos afrodescendientes que hablan dicha lengua. En las zonas apartadas del campo donde no hay internet es bueno que alguien tenga un teléfono celular por el cual reciba estas informaciones.

Los jóvenes universitarios -por ejemplo de la escuela de Geografía, pueden que leer los informes meteorológicos en cada barrio y cada pueblo de para que la información que le llegue al pueblo sea real y sin manipulaciones alarmistas que vuelquen a la gente a los supermercados a comprar más de lo necesario. Hay que mirar el comportamiento de los ríos y quebradas, los cuales suben de nivel cuando llueve “río arriba”. Pueden incluso dibujar marcas en el cemento de las pilastras de los puentes o instalar otro tipo de marcas con la ayuda de un metro. Así pueden medir qué altura alcanzan los ríos cuando se aproximan a una situación grave, aprendiendo cada vez más a tomar ajustar las acciones de prevención: cuando las aguas pasen de cierto nivel, el pueblo mismo debe entrar en alerta, pues no serán Martinelli y sus asesinos los que vendrán a avisar. Los maestros, sacerdotes y demás personas comprometidas, pero sobre todo el pueblo mismo, pueden ayudar a efectuar este tipo de acciones.

Que no cunda el pánico: estén listos para salir de las casas a tiempo, salvando enseres, animales y personas. Organicen un plan de retorno y exijan al gobierno la ubicación de una red de refugios. Si no la hay, observen cuáles son los edificios que siempre se salvan, en ocasiones trata de escuelas e iglesias, y úsenlas de manera organizada como refugio. El estado debería considerar la utilización, forzosa si es necesario, de las casas de los ricos como refugios, pues estas suelen estar bien resguardadas. Conversen con los policías de barrio, en el campo y las comarcas: es hora de que dejen de reprimir al pueblo al que pertenecen y que se unan a esta clase de iniciativas, pues las casas de sus parientes y amigos también están en peligro.

Recomendaciones de mediano y largo plazo

Hay que meter en la cárcel a los dueños de empresas constructoras y demás que deforestaron las áreas donde han muerto personas, de lo contrario la impunidad seguirá estimulándolos para cometer nuevos crímenes como ha ocurrido hasta ahora. Hay que reducir la densidad de población en los sitios peligrosos quitándoles tierras a los ricos que ocupan lugares seguros donde no permiten vivir a nadie. En los sitios montañosos y de colinas hay que acelerar la recuperación de la cobertura vegetal reforestando, pero también permitiendo que los rastrojos crezcan. La ganadería extensiva no sirve: se pueden producir las mismas reses en menos espacio; hay que expropiar las tierras de los grandes terratenientes, comenzando por los Martinelli, y permitir el retorno de los campesinos pobres a esos lugares, aliviando con ello la deforestación en las pocas selvas que nos quedan. En la ciudad de Panamá hay que desmantelar los rascacielos y usar ese caliche y demás materiales para reciclarlos haciendo viviendas populares de menor tamaño, incluso en Colón, por ejemplo, con estructura de palafitos, y –por qué no, refugios para albergar a los afectados por futuros aguaceros.

No será de la noche a la mañana que se logrará que el agua de los fuertes aguaceros, fuente de vida, corra limpia y renovadora en las ciudades y campos que han sido brutalmente alterados por el capitalismo. Pero seguimos siendo un país de apenas 3.5 millones de habitantes; si nos organizamos bien y quitamos del poder a quienes solo generan caos y destrucción podemos lograr que, cada vez que llueva, el miedo sea menor y la limpieza mayor.

Compartan por favor este mensaje con todos los que consideren pertinente. El canal del tiempo “wether channel” muestra imágenes de satélite que indican qué trayectoria siguen los aguaceros, pudiendo preverse cuándo y dónde llegarán con algunas horas de anticipo. Usted puede encontrarlo buscando “satélite cobertura nubosa”; haga click en “animación” y “in motion”: http://espanol.weather.com/mapRoom/mapRoom?locID=PMXX0004&locType=1&lat=8.994269&lon=-79.51879&from=today&lev=7&type=sat&title=Sat%E9lite%20%28Cobertura%20nubosa%29

Edgardo I. Garrido-Pérez.
Panameño. Dos veces doctor en Ecología. Universidad de Goettingen, Alemania.  
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2 respuestas a LAS INUNDACIONES DE NOVIEMBRE DE 2012 EN PANAMÁ: EL ESTADO TIENE PLANES PARA MATAR GENTE PERO NO PARA SALVARLA

  1. josé Ángel Garrido Pérez dijo:

    Estas son verdades dolorosas e incómodas para los abusivos; liberadoras par los abusados.

  2. Elena dijo:

    Este es un Biólogo de calidad, qué hace en Alemania, si Panamá lo necesita acá. Gracias Edgardo por compartir tan destacado artículo.

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