MINERÍA Y RACISMO EN PANAMÁ: EFECTOS AMBIENTALES Y ALTERNATIVAS

Edgardo I. Garrido-Pérez

Minera Petaquilla arrecia la propaganda al ritmo de su destrucción.

La principal especie que hay que proteger ante la minería son los seres humanos. Por eso no hace falta ser ecólogo para saber que tenemos que apoyar a los indígenas y pequeños campesinos a quienes les quieren quitar sus tierras: basta con ser humano. Como ecólogo, sin embargo, puedo ayudar explicando cómo esos indígenas y campesinos practican formas de minería y uso del suelo con muy bajo impacto ambiental; ojalá este artículo ayude a sumar activistas a dichos defensores y al país a darse cuenta de que sí el mejor modo de lograr una minería sostenible es imitar la minería de nuestros indígenas.

Gobiernos como el de Ricardo Martinelli y sus predecesores del PRD y el PP (la Democrcia Cristiana, nada demócrata y de dudoso cristianismo), otorgaron concesiones a mineras como Petaquilla, que generan una erosión terrible y descontrolada del suelo. De poco vale que tengan pozos donde procesar los desechos tóxicos si los pozos pueden acumular lodo y luego desbordarse cuando llueve. También quieren imponer a sangre y fuego la minería en Cerro Colorado, incluso uno de sus ministros  insultó a los indígenas por el color de su piel. El Estado racista panameño no va a frenar eso, así que no pierdo mi tiempo escribiendo para un gobierno que el pueblo debe derribar. Escribo para mi pueblo: multicultural y multiétnico.

Los bosques se regeneran de la minería si quien gobierna lo permite

Se ha documentado que después de impactos ambientales como la minería las selvas pueden regenerarse. Lo sabemos gracias a nuestros indígenas –como los Kunas, que suelen adornarse con el oro que extraen del territorio que ocupan. Los bosques no sufren allí porque el gobierno Kuna evita que a cualquier avaro se le ocurra practicar la minería en gran escala. Sabia decisión: la tierra como fuente de alimentos vale más que el oro, el cual no alimenta cuerpos sino vanidades.

Decenas de estudios ecológicos reportan que las selvas se recuperan luego remover el suelo siempre que se permita que las semillas colonicen el lugar desde un bosque cercano, y que esto se acelera agregando árboles. Puesto que una mayor distancia de la selva circundante retarda el proceso de recuperación, los indígenas procuran que el área que deforestan no sea demasiado grande. La mina de oro de Petaquilla hace justo lo contrario, por lo que no me molesta proponer que el gobierno Kuna  reemplace al de Martinelli en la presidencia por el bien de la República. Es más, los campesinos del lugar pertenecen a la gloriosa etnia de Victoriano Lorenzo y llevan siglos viviendo allí e incluso practicando la minería sin perjudicar al ambiente: también ellos gobernarían mejor que Martinelli.

La topografía, las lluvias y el desastre de la mina de oro de Petaquilla

La minería artesanal de los kuna y campesinos de Coclé del Norte consiste en talar pequeños terrenos de selva, vivir allí, extraer el oro, llevárselo y dejar que la inmensa selva circundante vuelva a cubrir el terreno. Minera Petaquilla hace todo lo contrario: un peladero inmenso.

Las fotografías publicadas por los periódicos panameños indican que la mina Petaquilla ocupa muchas hectáreas. Ni siquiera se les ocurrió hacer una explotación “rotativa” al estilo de la agricultura de los indígenas. Es decir, talar un área pequeña de terreno y extraer el oro de allí para luego dejar que se recupere la vegetación. Estos “sabios” de Petaquilla son tan avaros que talaron todo, quitándo la protectora cubierta vegetal de amplias hectáreas de suelo, exponiéndolo a las implacables lluvias que lo deslavan y le quitan fertilidad. Las fotos indican que raramente se les ocurrió cortar los cerros en forma de terrazas y mantener árboles en dichas terrazas. El resultado son lodazales resbalosos que son pésimos para producir alimento; obviamente eso no les importa a los mineros de Petaquilla, probablemente porque nunca han vivido allí ni comen lo que la tierra del lugar produce. Tampoco les importa con sus empleados: en esos lodazales se pueden voltear fácilmente los camiones y automóviles, amenazando la seguridad de los trabajadores; se merecen que sus trabajadores hagan una huelga.

Imágenes de satélite que evidencian un gobierno incapaz

Si usted tiene una computadora con internet puede mirar fácilmente las imágenes de satélite de la región, por ejemplo, las publicadas por el programa google earth. Mírelas rápido y cópielas, no vaya a ser que a los magnates mineros y su gobierno se les ocurra bloquearlas. Esas imágenes son un buen ejemplo que no deja lugar a dudas: sin necesidad de abrir carreteras, los buscadores artesanales de oro talan pequeños parches, que se ven de color chocolate, rodeados por grandes bosques que se ven de color verde. Si el gobierno abre una carretera, como seguramente necesitan los camiones de las mineras, habrá más colonización y más deforestación. Una alternativa es mantener la explotación minera a bajo impacto y artesanal, ¿y quién mejor que los indígenas y campesinos de la región para hacerlo según sus propios conocimientos, tal cual evidencian las imágenes de satélite? A ningún gobierno se le ha ocurrido negociar con esos campesinos e indígenas para compartir y socializar las ganancias, darles salud y seguridad social, respetar sus estilos de vida, evitar que vengan bandoleros a buscar oro, u ofrecerles tierras fértiles y abundantes a cambio –en caso de que sea necesaria una explotación a gran escala. Pero sí les dan concesiones a grandes empresas que pertenecen a unos pocos, que causan mayores daños ambientales, y que no le dan ganancias sustanciales al país. No se les ocurre crear una empresa estatal que incluya la sabiduría milenaria de los indígenas y campesinos y la adapte a los estándares modernos.

La impunidad con que opera la mina Petaquilla sugiere que el gobierno panameño no va a obligarles a indemnizar a los campesinos ni al país por la pérdida de la calidad del suelo en que nacieron. Tampoco se les indemnizará por la pérdida de la biodiversidad, la cual es su principal fuente de alimento y calidad de vida. Necesitamos un gobierno que, como suelen hacerlo los Kunas, expulse de allí a los mineros de Petaquilla sin indemnizarlos: ¿para qué indemnizarlos si ya hicieron demasiado dinero gracias a lo caro que está el oro en el mundo?

Sólo el estilo de vida Ngobe puede salvar al ambiente en Cerro Colorado

Cerro Colorado no debería ser tema de discusión: está clarísimo que allí NO se debe permitir la minería mientras a los indígenas no se les devuelvan tierras que de verdad son suyas: las fértiles llanuras de tierra negra y volcánica de donde españoles y latinos los expulsaron a sangre y fuego. Sólo cuando a los Ngobe se les devuelva una parte sustancial de esas tierras el país podrá re-discutir si es viable explotar el cobre de Cerro Colorado. Mientras tanto, seguimos teniendo gobiernos racistas, que matan a los mejores cuidadores del ambiente –los indígenas; así que mientras en Panamá tengamos racistas en el poder y mala distribución de las tierras, NO hay que pensar siquiera en explotar Cerro Colorado.

En miles de años, los Ngobe y Bugle inventaron maneras encomiables de usar los recursos naturales. Conservan el pixvae por varios meses sin necesidad de refrigeradores, crían ganado y practican la cacería con mesura, practican el policultivo, la pesca, y hasta trabajan a veces para otros cuando necesitan dinero. Si muchos tienen hambre es porque se les condenó a vivir en las peores tierras del país, tales como Cerro Colorado. Ahora incluso esas tierras les quieren quitar debido a los ricos yacimientos de cobre del lugar. Mientras tanto las mejores tierras del país se despilfarran porque los grandes terratenientes hace mucho tiempo actúan como enemigos de la regeneración de la selva.

El ambientalismo no se contradice con el desarrollo: todo depende del sistema político

Algunos ambientalistas sanamente se interesan por conservar las aves, las plantas y otros seres vivos que dependen de los bosques para sobrevivir. Como ecólogo apaludo eso y los invito a recordar que la gente también importa. Si tenemos seres humanos como los indígenas que tienen un estilo de vida mejor que el nuestro, entonces la mejor manera de proteger a la naturaleza allí es precisamente protegiendo a los indígenas, evitar que les quiten sus tierras, apoyar sus luchas, combatir el racismo. Eso es posible sin necesidad de hablar mal de los biólogos contratados por estos proyectos: muchos son buena gente y sólo tratan de ganarse la vida.

Y a quienes dicen que los ambientalistas nos oponemos al desarrollo les pregunto: ¿de qué nos vale conservar el ambiente si la especie más importante de todas, el Ser Humano, sale perdiendo cuando se maltrata a nuestros indígenas y campesinos? ¿Para qué nos sirve una mina de oro si sólo un grupito de corruptos se queda con ella? Compárese con Venezuela, donde el Estado expropió las minas de oro y, a la vez, repartió más tierras entre los indígenas; es más el gobierno le pidió a los indígenas que propusieran cuáles tierras necesitaban ocupar. Aunque no es un país perfecto, Venezuela dio con lo antedicho un paso adelante hacia una vida más armoniosa, sin renunciar a los beneficios económicos de la minería.

Nuestro país podría ganar dinero extrayendo el cobre, el oro y cualquier otro recurso natural sin perjudicar demasiado al ambiente. Ahora mismo, los recursos mineros están allí y –nos guste o no, sobran los codiciosos que quieren imponer su explotación para llenarse los bolsillos, y probablemente los de más de un miembro del gobierno. Nuestro reto es darnos un gobierno con cerebro y un modo de extracción que imite y respete el modo como la han hecho nuestros indígenas por miles de años: el socialismo.

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Sobre el autor: panameño, dos veces doctor en Ecología.
Investigador y docente por la Universidad de Goettingen, Alemania.
Miembro del Movimiento Popular Unificado –MPU
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Una respuesta a MINERÍA Y RACISMO EN PANAMÁ: EFECTOS AMBIENTALES Y ALTERNATIVAS

  1. Natalia dijo:

    Si nosotros somos más, ( pueblo panameño en comparación con los que hoy dirigen el gobierno) cómo es posible que no hemos podido acabar con tanto abuso por parte de las autoridades? . Gracias por su articulo, tiene razón con el daño ambiental que se esta llevando a cabo en muchas regiones de nuestro país, están agotando nuestros recursos naturales y nuestra generación futura será la mas afectada por la falta de agua por las empresas AES que se han apoderado de nuestros ríos para crear electricidad y vender a otros países encareciendo el servicio de la misma en nuestras regiones y no hay diputado que haga una ley favoreciendo a la región como es el caso de AES Changuinola.. ahora tenemos luz mucho mas cara que antes. Cuando estos diputados Mario Miller y Benecio Robinson, bien pueden dejar por un momento la politica partidista e interesarse por las necesidades de su pueblo creando un ley donde el consumo de electricidad sea de 0.05 para residencias y comercio 0.10 dando oportunidad a que nuestro pueblo llegue a tener un desarrollo a nivel industrial, comercial que no sea solo para los chinos cómo es el caso en la actualidad, sino para otros que inviertan generando así empleos y mejor calidad de vida.

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