A 31 AÑOS DE MONSEÑOR ROMERO: VENGA A NOSOTROS “LA PEDRADA DE LA VERDAD”

Romero VIVE

Asesinado el 24 de marzo de 1980

La realidad del sistema nacional e internacional nos está mostrando la prevalencia momentánea de la mentira. Con bombardeos, misiles y más muertes no se puede derrocar dictadores, ni imponer la vigencia de derechos humanos. Nada más falso que el prometido “desarrollo” a través de la auténtica industria de la muerte que representa la minería a cielo abierto en un país de clima tropical húmedo como lo es Panamá.

Monseñor Romero, como nos dijiste: “La verdad físicamente puede ser muy débil como el pequeño David; pero por más grande, por más armada que se ponga la mentira, no es más que un fantástico Goliat que caerá por tierra bajo la pedrada de la verdad” (Homilía 2 de marzo de 1980, VIII p. 298).

En este 31 aniversario de tu muerte y resurrección, por tu tierra salvadoreña anda de visita el representante de la mentira imperial. Todos los grandes medios de comunicación celebran y adulan la fuerza y las armas del imperio. Las masacres a tu pueblo, respaldadas, militar, política y económicamente por el gobierno de los Estados Unidos de América, no podrán ser borradas con la hipocresía diplomática que en estos momentos se pasea por varios países del continente.

El Goliat del imperio tiene sus títeres de la mentira en nuestros países. Modernizado, cada Goliat mantiene intacta sus barbaries, sus guerras y sus torturas. Sus poderosas armas militares e informáticas amenazan a poblaciones enteras sumiéndolas en el miedo y la ignorancia. Desde abajo, los más pequeños, los aparentemente débiles, sabrán lanzar la pedrada de la verdad. Así lo han hecho en Panamá los pueblos Ngóbe y Buglés, que desafiando los poderes, han logrado frenar las ansías de lucro y ganancia fácil que apuntan hacia el corazón de la Comarca: Cerro Colorado.

Monseñor Romero, ayúdanos a lanzar las pedradas de la verdad aquí en la tierra como en el cielo. No dejes que la mentira ciegue a los pueblos del mundo y líbranos de todos los Goliat. Danos tu fuerza, la fuerza de David para enfrentar y derrotar los proyectos de muerte que nos acechan en tantas partes. Monseñor Romero, junto a los mártires de Changuinola, esperamos tu voz contra la impunidad que esparcen los sistemas de riquezas. Monseñor, contigo, creemos en la pedrada certera de la verdad que terminará derribando la mentira.

Héctor Endara Hill
22 de marzo de 2011


Cuatro escritos sobre Monseñor Romero en ocasión de los aniversarios del 2007 al 2010.

MONSEÑOR ROMERO QUE ESTÁS EN EL CIELO
El 24 de marzo de 1980 los poderes -todos- en complicidad fueron los artífices y responsables del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Solo y abandonado de sus propios hermanos del episcopado, encontró en el pueblo, que es la única verdadera Iglesia de Dios, el valor para asumir el compromiso y el llamado de ese mismo Dios que se manifiesta en la vida, la lucha y la esperanza del pueblo empobrecido. Este 24 de marzo de 2007 se cumplen 27 años de la pasión, muerte y resurrección de Monseñor Romero.
Monseñor. Mucha gente nos ha dicho que Usted está vivo. Y nosotros lo creemos. Dicen que Usted es Mártir y Pastor. ¡San Romero de América!, y también lo creemos. Nos dicen que eres un obispo cristiano , y de eso, Monseñor, no hay ninguna duda. En la Iglesia de arriba, Monseñor, Usted sigue recibiendo las mismas acusaciones y la misma indiferencia que han recibido todos los profetas. El prestigio de la Iglesia jerárquica sigue puesto en el sistema, sus poderes y sus dineros.
Pero viera Monseñor, como lo quieren, como lo recuerdan y cuanto lo adoran en la Iglesia pueblo de Dios. La Iglesia del pueblo, ve en Usted, Monseñor, al verdadero Pastor al seguidor de Cristo que permanece cerquita de los empobrecidos. Como uno más, sufriendo su destino, acompañando sus luchas y celebrando su vida.
Monseñor, invocamos su santidad para preguntarle sobre la realidad de Panamá, sobre la Iglesia que trabaja en Panamá, sobre la actuación de los obispos en ésta Iglesia que es la Iglesia de Jesús. Monseñor, le preguntamos sobre la persecución que realiza el obispo Pablo Varela Server y su encargado director en Pastoral Social-Cáritas Panamá.
Somos conscientes, Monseñor, de que usted entregó su vida y su trabajo a la realidad salvadoreña, a los empobrecidos, a la Iglesia que allí trabaja. Sin embargo, Monseñor, su palabra viva, como la de Jesús, trasciende épocas y fronteras. Su palabra, Monseñor, es universal y está sellada y respaldada con sangre mártir. Monseñor, ningún “opus dei”, ni ninguna orden de censura y clausura de ningún obispo, ni siquiera del vaticano, puede cuestionar su compromiso cristiano, aunque trabajen -hay que reconocerlo- afanosamente para que su mensaje de vida no florezca en el corazón de la Iglesia.
En el “Día a día. *” , Monseñor, seguimos encontrado respuestas a muchas interrogantes y realidades que estrangulan a los empobrecidos en Panamá y en el mundo.
Monseñor, tenemos presente lo que Usted nos dice: “!Mucho cuidado católicos! Comenzando por nosotros, los ministros de Dios. No creamos que por ser obispos o sacerdotes y por ser institución eclesiástica, somos lo mejor del cristianismo. Somos signos, pero puede ser como la campana, que es signo, llama pero se queda fuera” (Homilía 13 de agosto de 1978, V p. 125).
“Yo creo que hemos mutilado mucho el evangelio. Hemos tratado de vivir un Evangelio muy cómodo, sin entregar nuestra vida, solamente de piedad, únicamente un evangelio que nos contentaba nosotros mismos” (Homilía 19 de junio de 1977, I-II p. 99).
“El pastor tiene que estar en donde está el sufrimiento” (Homilía 30 de octubre de 1977, I-II p. 296).
” La Iglesia se predica desde los pobres y no nos avergonzamos nunca de decir: la Iglesia de los pobres , porque entre los pobres quiso poner Cristo su cátedra de redención.” . (Homilía 24 de diciembre de 1978, VI p. 76).
Hermano y compañero Romero, Mártir, Pastor nuestro, o simplemente, como el pueblo te llama, Monseñor. Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad, aquí en la tierra, como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos. tantas y tantas deudas y ofensas. No nos dejes caer en tentación y líbranos de todos, de todos los males.
Héctor Endara Hill
21.03.2007
Colectivo Panamá Profundo

* Día a día con Monseñor Romero, meditaciones para todo el año . Publicaciones pastorales del Arzobispado, primera edición, octubre 1999. El Salvador.

……

¡MONSEÑOR ROMERO HA RESUCITADO!
MORIR PARA VIVIR
Han pasado 28 años desde el asesinato de Oscar Arnulfo Romero, su presencia, su teología, su compromiso, su obra, su muerte, su palabra y su Pascua crece y se agiganta con el tiempo inspirando el trabajo de la verdadera Iglesia de Jesús.

El 24 de marzo de 1980 una bala atravesó el corazón de Monseñor Romero. Nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, municipio del departamento de San Miguel en El Salvador. En 1942 Romero fue ordenado sacerdote en la Universidad Gregoriana de Roma en donde hizo sus estudios de teología. En el 43, a los 24 años, Romero trabajó como párroco y, al poco tiempo, fue nombrado director del seminario interdiocesano de San Salvador. En 1967, cuando tenía 54 años, fue nombrado obispo. El 22 de febrero de 1977, próximo a los 60 años, Monseñor Romero es nombrado Arzobispo de San Salvador. Al tercer año como Arzobispo, Monseñor Romero, fue asesinado el 24 de marzo de 1980.

CREEMOS EN SU PALABRA
Los que pretendemos seguir a Monseñor Romero creemos que -como él nos dice- “El reino de Dios está más afuera de las fronteras de la Iglesia. La Iglesia aprecia todo aquello que sintoniza con su lucha para implantar el reino de Dios. Una Iglesia que trata solamente de conservarse pura, incontaminada, eso no sería Iglesia de servicio de Dios a los hombres.” (3 de diciembre, 1978/VI 13-14).
Con Monseñor Romero aprendimos que: “No es un prestigio para la Iglesia estar bien con los poderosos. Este es el prestigio de la Iglesia : sentir que los pobres la sienten como suya, sentir que la Iglesia vive una dimensión en la tierra, llamando a todos, también a los ricos, a convertirse y salvarse desde el mundo de los pobres, porque ellos son únicamente los bienaventurados” (17 de febrero, 1980/VIII 239).

IGLESIA Y COMPROMISO
No somos iglesia-comunidad por cumplir con rituales y gozar de los privilegios del poder y su sistema. “Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es verdadera Iglesia de Jesucristo” (17, febrero, 1980/VIII 233).

LA IGLESIA EN PANAMÁ
¿Cómo entender en Panamá la actuación de algunos obispos que han ido cercenando el trabajo de laicos, laicas, misioneros y misioneras comprometidos con el trabajo de evangelización? ¿Qué mensaje nos dan los obispos que han dicho que fueron nombrados para “cortar cabezas” ? ¿Qué tipo de misión pastoral puede ser aquella que le arrebata la esperanza a los pobres, dejándolos abandonados en medio de lobos? ¿Qué tipo de iglesia es esta que vive y se inspira en el poder dándole la espalda a las poblaciones indígenas y campesinas que sufren los zarpazos de los empresarios que promueven las hidroeléctricas y la minería a cielo abierto?

En los últimos dos años, la institución de la Iglesia Católica en Panamá ha profundizado en el conservadurismo en la misma proporción con que busca afanosamente el fortalecimiento de sus lazos con los poderes y su sistema. El despido injustificado- inquisitorial de casi la totalidad del equipo nacional de Pastoral Social-Cáritas (2006-2007) y, como consecuencia, la desarticulación del trabajo o pastoral de acompañamiento a las luchas de las comunidades campesinas e indígenas muestra el creciente conservadurismos en la institución. Otra muestra más reciente de esta derechización que impera en la institución la constituye la promoción de un absurdo y ampliamente rechazado Ordinariato Castrense en Panamá.

NO BASTA CON PALABRAS
No es suficiente con constatar, de manera superficial, la realidad de desigualdad que acogota al pueblo de Panamá. A esto se limitan los actuales jerarcas de la Iglesia en Panamá. La constatación de la “desigualdad” desde la cumbre y gozando de los privilegios que otorgan los poderes, constituye una cortina de humo similar a la demagogia de los políticos. La verdadera denuncia, tiene que ser profética y profundamente comprometida. La iglesia y sus pastores no pueden copiar el mismo lenguaje y la misma demagogia de los baila la vara que abundan en los partidos políticos.

LOS TESTAFERROS
Dice en el Evangelio que, “por sus frutos los conocerán” , la persecución montada por el obispo auxiliar Pablo Varela en Pastoral Social-Cáritas, al igual que la persecución del obispo Audilio Aguilar contra el equipo misionero de Costa Abajo de Colón, son parte de los hechos y frutos de desesperanza que esparce la institución de la Iglesia que trabaja en Panamá. Otra, muy diferente, es la manera de actuar y de pensar de Monseñor Romero: “Los obispos no mandamos con un sentido despótico. No debe ser así. El obispo es el más humilde servidor de la comunidad” (23, abril, 1978/IV).

EL COMPROMISO
El 11 de noviembre de 1979 Monseñor Romero hizo público su compromiso con el pueblo: “Quiero asegurarle a ustedes, y les pido oraciones para ser fiel a esta promesa, que no abandonaré a mi pueblo, si no que correré con él todos los riesgos que mi ministerio me exige”.

La palabra viva de Monseñor Romero se proyecta hasta nuestro tiempo y a todos nos alcanza: “!Mucho cuidado católicos¡ Comenzando por nosotros, los ministros de Dios. No creamos que por ser obispos o sacerdotes o por ser institución eclesiástica, somos lo mejor del cristianismo. Somos signos, pero puede ser como la campana, que es signo, llama pero se queda afuera.” (Homilía 13 de agosto de 1978. V p. 125) “Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es verdadera Iglesia de Jesucristo” (17, febrero, 1980/VIII 233).

OBISPOS DEL MONTÓN
Solo con verlos llegar podemos comprobar que, contrario al pensamiento y al compromiso de Monseñor Romero, la gran mayoría de los obispos que conocemos se comportan de manera prepotente y arrogante. Obispos hay muchos y en muchas partes, obispos cristianos, como Monseñor Romero, hay muy pocos y en algunos lugares.

Monseñor Romero NO FUE NI ES un obispo del montón. A la mayoría de los obispos, el conservadurismo les dura toda la vida y su “reino” acaba cuando mueren. Son pocos los obispos que, como Monseñor Romero, acuden al llamado del Dios de la vida que se revela en el clamor del pueblo; en sus luchas y en sus organizaciones. Al morir Romero, su reino ha comenzado.

Héctor Endara Hill
23.03.2008

…….

MONSEÑOR ROMERO, ENTRE FARSANTES Y PROFETAS
El 24 de marzo de 1980 fue asesinado de un balazo en el corazón Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Este año, la conmemoración del 29 aniversario se hará cuando el pueblo salvadoreño ha elegido al candidato del frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Mauricio Funes, Presidente de El Salvador. Mauricio Funes, después de haber sido electo ha declarado: ” Gobernaré como Monseñor Romero quería que los hombres de su tiempo gobernaran.” .
Si algo podemos afirmar de la Iglesia de arriba es que ésta camina entre farsantes y Profetas. En los tiempos del Nazareno, según se puede leer en los Evangelios. Caifás, el sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras se fabricó la acusación contra Jesús para incitar a las masas que respondieron clamando por la pena de muerte. El farsante, desde su poder y envestidura religiosa, colaboró así con la condena al Profeta para mantener el status quo y el dominio del imperio Romano que de manera miserable empobrecían, oprimían y explotaban a la población.
La historia, aunque no se repite, da vuelta en forma de espiral y nos permiten comparar y recordar hechos y acontecimientos actuales con los de otras épocas. “El pueblo es mi Profeta”, decía Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la Eucaristía . “Que este cuerpo inmolado y esta sangre sacrificada por los hombres, nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo . .” (Homilía del 24 de marzo de 1980, VIII p. 384).
Para la época, las luchas tumultuosas de la población se multiplicaban por todo El Salvador, el Ejercito Salvadoreño cumplía con su labor de masacrar a la población -organizada o no- con la ayuda de las 14 familias de la oligarquía salvadoreña y el invaluable respaldo del gobierno de los Estados Unidos.
“El grito de liberación de nuestro pueblo es un clamor que sube hasta Dios y que ya nada ni nadie lo puede detener.” decía Monseñor Romero tomando partido por el pueblo que el había dicho era su Profeta. Para los Profetas (Romero-Pueblo) “.el conflicto no es entre la Iglesia y el gobierno. Es entre el gobierno y pueblo. La Iglesia está con el pueblo y el pueblo está con la Iglesia , ¡gracias a Dios!” (21 de enero de 1979). Para los farsantes religiosos de la época, que se extienden hasta nuestros días, Monseñor Romero era un radical que había que eliminar. Para los farsantes, de ayer y de hoy, los poderes -económicos y políticos- son amigos a defender sin importar la destrucción que estos causan en la población.
Como vivo en Panamá, no puedo dejar de preguntarme, pensando en mi país, ¿cómo quieren los obispos de Panamá que se gobierne? Todavía la sospechosa comisión nombrada por el sospechoso Presidente de la República , quien encargó al sospechoso Ministro de Gobierno para investigar la actuación del sospechoso Servicio de Protección Institucional (SPI) en el caso del acusado y detenido en Colombia, David Murcia Guzmán (DMG) no ha dado su fallo, cuando ya, José Luís Lacunza, Presidente de la Conferencia Episcopal Panameña ha levantado su voz para exonerar de culpa al SPI y al Estado panameño: “Creo que el escándalo habrá que atribuirlo a las personas que actuaron por su cuenta. No fue una protección dada por el Estado, sino que de alguna manera el señor Murcia con alguien, no el Estado directamente, no los responsables del SPI, sino algunos funcionarios del SPI, asumieron por su cuenta y riesgo” La Estrella de Panamá (en portada) 22 de marzo de 2009.
¿Por qué no lo nombran fiscal de droga y procurador Plenipotenciario de la República de Panamá para que, con su envestidura y aureola de santidad, dirima, sin necesidad de investigación, ni comisiones, los sopotocientos insolubles casos de corrupción que atragantan a las instituciones del Estado panameño?
Monseñor Romero, tu voz de Profeta, libre como el viento, no se compara con la voz de los farsantes defensores de gobiernos y poderes. Para ti Monseñor, como vos mismo dijiste “el pueblo es tu Profeta” . Otra es la historia de los farsantes, acomodados y acostumbrados a la defensa de gobiernos con todas sus mentiras y todas sus miserias. Monseñor Romero, renunciaste a ti mismo, lleno de humildad, sigues inspirando fuerza y llegando hasta nosotros. ¡Monseñor ROMERO VIVE!
Héctor Endara Hill
Colectivo Panamá Profundo
23.03.2009

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“DÍA DE MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO”
En medio de escándalos de pedofilia y de todo tipo de abusos sexuales cometidos en varios países, por curas, monjas y obispos de la muy cristiana Iglesia Católica, este 24 de marzo de 2010, se conmemora los 30 años del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Mientras Roma hace lo posible y lo imposible -incluida carta pastoral- para lavar cara a los abusadores, pedófilos y violadores; en El Salvador, por primera vez desde el asesinato cometido en 1980, las autoridades rinden merecidos honores al obispo mártir Oscar Arnulfo Romero.

Monseñor Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un escuadrón de la muerte de ultraderecha que actúo con el amparo de las autoridades de la época. Mauricio Funes, actual presidente de El Salvador, asistirá a los actos de conmemoración donde pedirá perdón a la nación y al mundo por este asesinato que recae sobre el Estado salvadoreño.
La publicación de una carta pastoral del papa de Roma -sobre los abusos sexuales- dejando intacta todas las estructuras incubadoras de los abusos y prácticamente eximiendo de culpa a los abusadores y violadores, al mantenerlos en sus mismos encumbrados puestos, es muestra de la gran corrupción que impera en el Vaticano.

“¿No es hora de que el mismo papa Benedicto XVI reconozca su cuota de responsabilidad, en vez de quejarse por una campaña sobre su persona? Ninguna otra persona en la Iglesia ha tenido que lidiar con tantos casos de abusos en su escritorio”.

“La honestidad exige que el mismo Joseph Ratzinger, el hombre que durante décadas ha sido el principal responsable del encubrimiento mundial, finalmente pronuncie su mea culpa”.

Estos cuestionamientos formulados por el teólogo Hans Kung -otro de los teólogos perseguidos por la iglesia de arriba- constituyen un aldabonazo a la conciencia de las mayorías conformistas que abarrotan la Iglesia Católica. El adormecimiento y la tranquilidad que aprisiona a los católicos los hace cómplices de las injusticias sociales que prevalecen en la sociedad.

El silencio y la tolerancia ante los abusos sexuales cometidos por curas, hermanos, monjas y obispos coloca a la feligresía adormecida y conformista en el mismo bando de los abusadores. Como ya lo hemos denunciado antes, son demasiados los farsantes y pocos los profetas en esta Iglesia de Dios.

El decreto legislativo aprobado el 4 de marzo por el Parlamento salvadoreño declarando el 24 de marzo de todos los años como “Día de Monseñor Oscar Arnulfo Romero” representa un paso significativo para contribuir a resaltar los valores evangélicos y el compromiso cristiano que representa la obra, vida, muerte y resurección de Monseñor.

“Los pobres han marcado el verdadero caminar de la Iglesia. Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es la verdadera Iglesia de Jesucristo.” (Homilía 17 de febrero de 1980, VIII p. 233). Monseñor Romero en esta homilía nos revela el caminar de la Iglesia a la que él sirvió y por la que él murió. Aquí también se revela el misterio de su presencia y de su resurrección en la mente y en el corazón de tantos y tantos creyentes y no creyentes en El Salvador y en muchas partes del mundo.

Pobres funcionarios de mitra y báculo que obedecen a los poderes y al dinero olvidando el verdadero sentido y caminar de la Iglesia. Pobres funcionarios enquistados en el Vaticano responsables de abusos, violaciones y maltratos. Por su poder tendrán que rendir cuentas y sus actos criminales no podrán ser borrados con la publicación de infinitas cartas pastorales carentes de ética y coherencia de vida.

“Que no se queden tantos crímenes y atropellos impunes y que, aunque sean vestidos de militar, –de papas, obispos o curas, agrego yo- tienen obligación de rendir cuentas ante la justicia de lo que han hecho y sancionar debidamente si se trata de crímenes vulgares.” (Homilía 18 de febrero de 1979, VI p. 150). La impunidad con que se manejó el asesinato de Monseñor Romero se ha comenzado a romper en El Salvador; en el Vaticano, su “santidad” tira cortinas de humo y de impunidad sobre los criminales abusos sexuales que recaen bajo su responsabilidad.

Héctor Endara Hill
22.03.2010

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